sábado, 7 de marzo de 2015

EL RECHAZO INTERNACIONAL DE LA CARGA HAITIANA

¿Por qué EEUU, UE y otros paìses no aceptan nacionales haitianos en su territorio?
Este documento anónimo circulo en el Internet en el año 2008, haciendo referencia a los acontecimientos suscitados en los años 1993-1995, y contiene una recopilación de las distintas reacciones  de algunos países y gobernantes del área del Caribe a las propuestas de funcionarios del gobierno de los Estados Unidos, para que fueran instalados campamentos temporales de refugiados haitianos en distintos países del caribe, incluyendo de manera especial a la República Dominicana. La posición del entonces presidente Dr. Joaquín Balaguer se refiere a lo que se denomino plan éxodo para instalar campamentos haitianos en territorio dominicano.
Ocupo este espacio en Impacto Digital para ofrecer a los lectores la oportunidad de que recuerden el acoso de que fue objeto este país para obligarle a que acepte la instalación de campamentos de haitianos en la frontera. Y que el fenecido presidente Joaquín Balaguer rechazó en forma responsable. Lo que le costó que Estados Unidos y sus aláteres internos recortaran dos años de los cuatros que debió gobernar a partir del 2004.

Marina García

RASGANDO LAS TINIEBLAS DE LA HISTORIA
Los Haitianos: Rechazados por todos
Al igual que en los EU y Europa, los gobernantes y ciudadanos de países latinoamericanos y del Caribe, rechazan enérgicamente la permanencia de haitianos, niños o adultos, en sus territorios. Muchos de las decenas de miles de haitianos que abandonaban su país en los últimos años intentaban ir a Estados Unidos (EU). Otros se dirigieron a otros países de la región, como República Dominicana, Canadá y las Bahamas. Algunos han obtenido asilo, pero la mayoría ha sido devueltos a Haití, principalmente desde los EU, Canadá y las Bahamas.

Miles de haitianos estuvieron confinados en la base naval estadounidense de la bahía de Guantánamo, en Cuba; pero la casi totalidad de los mismos fueron posteriormente repatriados a Haití, desde donde en febrero 1997 se lograron “acuerdos” con el gobierno del país vecino para empezar a trasladarlos a la República Dominicana.

Muchos haitianos quisieron huir más lejos, como a Sudamérica y Europa. Sin embargo, a mediados de los años noventa, Suiza y Francia impusieron nuevos requisitos restrictivos al visado de entrada a su territorio, a fin de impedir el ingreso de africanos y caribeños. La mayoría de los miles de haitianos que se encaminaron a EU por mar tras el golpe de Estado de septiembre 1991 fueron interceptados por las patrullas de la Guardia Costera de EU antes de llegar a territorio norteamericano.

En alta mar, los haitianos solicitaron se les concediera asilo en Estados Unidos, pero todos fueron llevados a la base naval estadounidense de Guantánamo (en Cuba), donde funcionarios del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) del Departamento de Justicia de EU, los sometieron a un proceso de selección para determinar (condiciones de salud, grado de escolaridad) la posibilidad de conceder asilo a algunos de ellos.

Estos procedimientos de selección no se ajustaron a las normas internacionales, ya que carecieron de garantías esenciales, como el acceso a asesoramiento jurídico y a un recurso efectivo contra la denegación. Sin embargo, a muy pocos se les permitió llegar a EU, pero la inmensa mayoría de ellos fueron devueltos a Haití. El 24 de mayo de 1992, el presidente George Bush (padre) dictó una Orden Presidencial por la que todos los haitianos interceptados en el mar serían devueltos directamente a Haití, sin prestar consideración alguna a su solicitud de asilo en EU.

El presidente Bill Clinton, que tomó posesión de su cargo en enero de 1993, continuó esta política pese a las promesas de cambio realizadas en la campaña electoral; así, EU violó el principio reconocido internacionalmente de non-refoulement (no devolución), que se opone a la repatriación forzada, y renegó de las obligaciones contraídas en virtud del artículo 33 de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, de 1951.

Desde la oficina del encargado especial del Departamento de Estado, Lawrence Pezzullo, se afirmó que “la repatriación de los haitianos es una política de prioridad nacional y ni la ONU ni ninguna otra organización nacional o internacional tiene que inmiscuirse en esa decisión porque los EU, como país soberano que es, está  ejerciendo los derechos que le corresponden con esas repatriaciones”.
En mayo de 1994, en parte como resultado de las continuas críticas nacionales e internacionales a la política norteamericana de repatriación forzada, el presidente Bill Clinton anunció que los solicitantes de asilo haitianos interceptados en el mar por la Guardia Costera estadounidense ya no serían devueltos sumaria y directamente a Haití, sino que se les permitiría presentar su solicitud de asilo a bordo de navíos estadounidenses, para posteriormente intentar establecerlos en algunos de los otros países de la región,“pero no en territorio norteamericano”.

A principios de julio 1994, el gobierno estadounidense anunció que se ofrecería a los haitianos interceptados en el mar la opción de ser llevados a “otro país” de la región o ser devueltos a Haití. Ya no se les ofrecería la oportunidad de una audiencia para presentar su solicitud de ser asilados en los EU. Las ONGs defensoras de los derechos humanos radicadas en los EEUU y en la Unión Europea, así como también los congresistas negros del “Black Caucus”, artistas y líderes del Movimiento Negro en EU calificaron de racista esa nueva medida política del presidente Clinton.

Sin embargo, la Suprema Corte de EU falló que el Presidente Clinton tenía pleno derecho a repatriar a todos los extranjeros indocumentados y que “los haitianos podían ser y continuarían siendo repatriados si así lo decidía el Presidente”. El gobierno de EU procedió entonces a negociar con los gobiernos de los países latinoamericanos y del Caribe para que aceptaran dar asilo a los haitianos, pero los gobernantes de dichos países rechazaron indignados esa posibilidad. Ninguno de ellos accedió a los deseos de EU, ni siquiera en principio.


Reacciones de algunos países y gobernantes del área del Caribe a las propuestas de funcionarios del gobierno de los Estados Unidos para que concedieran asilo temporal a los haitianos que en embarcaciones abandonaban su país, hacia los Estados Unidos.

Venezuela : Presidente Rafael Caldera, (1994, durante su segundo período presidencial) “nos produce mucha pena la deplorable situación de los haitianos, siempre los hemos ayudado y estamos en disposición de ofrecer cualquier tipo de ayuda humanitaria, pero acceder a brindarles asilo en nuestro país, es muy diferente. Esa descabellada propuesta es imposible de aceptar, los venezolanos no me lo perdonarían nunca, sería incapaz de traicionar la confianza que por segunda ocasión han depositado en mí”.

Costa Rica: Presidente José María Figueres (Noviembre 1994) “… la lamentable pobreza del pueblo haitiano es parte de las causas que motivan esas emigraciones, pero no podemos aceptarlos como refugiados en Costa Rica. Nosotros también tenemos nuestros  problemas con indocumentados nicaragüenses, pero estamos trabajando para solucionarlos y lo estamos logrando. No me parece que ningún país de América Latina esté en condiciones de hacerse cargo del enorme problema que representan los emigrantes haitianos”.

Cuba: Fidel Castro R. (1993) “… en frágiles e improvisadas embarcaciones han arribado a nuestras playas 460 haitianos en muy malas condiciones, enfermos, hambrientos y vistiendo harapos. Están siendo atendidos en nuestros hospitales, en donde se les están administrando los medicamentos necesarios, buena alimentación y nuevas vestimentas. Una vez que sus condiciones generales retornen a la normalidad, todos serán reembarcados en sus reacondicionados botes y remolcados por lanchas de nuestra marina, hasta las proximidades de las costas de Haití”.

Colombia: Presidente Ernesto Samper (Diciembre 1994) “inaceptable… absolutamente inaceptable. Colombia rechaza categóricamente la posibilidad de permitir emplazar campamentos temporales de refugiados haitianos en nuestro suelo. Absolutamente inaceptable… absurda propuesta”

República Dominicana: Presidente Joaquín Balaguer (Febrero 1994) “ funcionarios del gobierno norteamericano y Organismos Internacionales han insistido en que la República Dominicana conceda refugio a los haitianos que están abandonando su país en embarcaciones hacia los Estados Unidos y algunos otros destinos; asimismo esos funcionarios me reiteraron el compromiso del gobierno norteamericano de responsabilizarse, por completo, de todos los gastos que conllevaría la construcción de las instalaciones que servirían de  campamentos, en territorio dominicano, a los refugiados haitiano. Asegurando además que proveerían toda alimentación y medicamentos que sean necesarios en los mismos.

A cambio prometen interceder favorablemente ante bancos y otros organismos extranjeros para la concesión de préstamos a nuestro gobierno, para que podamos continuar con nuestra política de construcciones. No faltaron tampoco las promesas y el ofrecimiento de reconocimientos y honores a mi persona por renombradas instituciones extranjeras.

Mi respuesta fue que ya que ellos se comprometían a asumir todos los gastos que acarrearían las construcciones y mantenimiento de dichos campamentos en nuestro país, entonces lo adecuado era que los hicieran al otro lado de nuestra frontera, en el mismo Haitípero ¡no de este lado de la frontera!, ¡no en suelo dominicano!

Agradecí el ofrecimiento de los préstamos, informándoles que nuestro gobierno continuaría la política de construcciones en la medida que nuestros ahorros internos lo permitieran; aclarándoles además que yo no necesito honores ni reconocimientos extranjeros, mucho menos a tan alto costo para nuestra nación. Como presidente dominicano”.

“¡Sería para mí un auténtico despropósito aceptar el asentamiento de haitianos en tierras dominicana!, ¡un desconocimiento… una negación y una ofensa a la memoria de tantos y tantas dominicanos que todo lo sacrificaron por la patria, por esta  patria de Duarte, de Sánchez y Mella!”.

Honduras: Presidente Carlos Roberto Reina (marzo 1995) “por humanitarismo transigimos a la pertinaz petición de diferentes representantes del gobierno norteamericano y de la OEA, para el emplazamiento circunstancial y temporal, durante sólo 6 meses, de campamentos en territorio hondureño para refugiados haitianos. Cinco meses han transcurrido de la prescripción del plazo acordado en que los refugiados debían ser retornados a su país de origen o a cualquier otra localidad fuera del territorio hondureño. Hemos insistido en nuestros requerimientos, no obstante resulta verdaderamente vergonzoso, ultrajante y deshonesto el comportamiento de la OEA y del gobierno norteamericano en cumplir con lo estipulado. Evaden cumplir con su compromiso.

Toda mi vida la he dedicado a defender los derechos de los hondureños, quiero cambiarle a la Patria su rostro avergonzado y desde este momento estoy  impartiendo las directrices encaminadas a la clausura inmediata de los campamentos y el embarque de todos sus ocupantes a su país de origen, Haití. Honduras es pobre, pero callarme o resignarme, por subordinación, reverencia o vasallaje, sería mezquino y bochornoso. Jamás permitiría ni permitiré la perpetuación de tan anómala y perjudicial situación en detrimento de nuestro país y de los hondureños. Como su Presidente, tengo la obligación y el deber de gobernar para mejorar las condiciones de Honduras y de  todos los hondureños, no para empeorarlas…”

Panamá: En 1993 el Presidente Guillermo Endara, secretamente accedió a la petición del gobierno norteamericano de conceder asilo a 10,000 (diez mil) refugiados haitianos, en una de las pequeñas islas adyacentes y pertenecientes a Panamá. Algunas semanas después, cuando la concesión del Presidente se hizo de conocimiento público, el pueblo panameño reaccionó encolerizado. Hubo múltiples marchas de protesta, los medios de comunicación desaprobaron y desataron campañas contra esa decisión, los intelectuales la calificaron de inaceptable, vergonzosa y deshonrosa indulgencia presidencial, las movilizaciones estudiantiles se hicieron cada vez más violentas, hasta que finalmente, la Asamblea Nacional hubo de desautorizar la concesión presidencial. El presidente Endara se vio en la obligación de rectificar a su complacencia, y así lo comunicó a los EU y a la OEA. Panamá tampoco aceptó haitianos en ninguno de sus territorios.

Comunidad del Caribe (CARICOM): Belice, Jamaica*, Guyana, San Kitts y Nevis, Surinam, Trinidad y Tobago, rechazaron todos enérgicamente la propuesta del gobierno norteamericano de recibir haitianos en sus territorios.
* aceptó sólo a seiscientos (600) refugiados haitianos.

viernes, 6 de marzo de 2015

EL MITO HAITIANO


OPINION: Doscientos años mintiendo
Por MANUEL NÚÑEZ
EL AUTOR es historiógrafo, poeta y profesor universitario. Reside en Santo Domingo.
Durante dos centurias, los haitianos se han acostumbrado a vivir con la mentira. Han creído todas las supercherías elaboradas por sus historiógrafos: desde considerarse descendientes directos del indigenismo hasta añadirle a su historia episodios que no le corresponden (Nau: 1894).Falsos recuerdos, invenciones, falacias. Con esas montañas de falsificaciones han levantado un ideario totalmente desconectado de la verdad histórica; fundado en la necesidad que tienen algunos de favorecer la dictadura del débil; de disminuir la crueldad de los miserables y, en los casos peores, de enmascarar completamente la realidad. (Roy-Fombrun:1981).
1. La primera mentira que se ha divulgado entre sus historiógrafos es que la historia de Haití comienza con la llegada de Cristóbal Colón el 6 de diciembre de 1492.En todos los manuales que se enseñan en ese país, incluido los que han escrito los intelectuales como Jean Price Mars (1874-1969) han repetido este cuento. En realidad, Haití fue creado como consecuencia del desplome de la colonia francesa de Saint Domingue (1697-1804). Sobre las ruinas de la colonia francesa se levantó el Imperio de Haití. El indigenismo haitiano que se adjudica porciones de la colonización española que pertenecen exclusivamente a la historia dominicana, es una suplantación fraudulenta, una extravagancia sin base documental. ( Price Mars:1953)
2. Otro embuste difundido al nivel internacional, es que Toussaint Louverture es el gran héroe libertador de la raza negra en Haití. Es una tesis desconectada de los hechos históricos. En primer lugar, Louverture no eliminó el sistema de plantación y de trabajos forzados de los antiguos esclavos de Saint Domingue. En segundo lugar, el Fatras Baton como se le conocía permaneció diez años en el poder en la colonia francesa (1792-1802) y en todo ese tiempo se negó permanentemente a proclamar la Independencia. La correspondencia entre el gobernador español Joaquín García y Toussaint Louverture dan cuenta menuda de la intención de hacer una acuerdo con los españoles para traspasarle plenamente el control de la colonia a España (Deive: 2000). En la correspondencia entre Louverture y Napoleón Bonaparte muestran que este siempre se consideró a sí mismo como un soldado de Francia, tras el alzamiento de esclavos del 22 de agosto de 1791 en las haciendas de Turpin y Lagoscette. A mí que no me cuenten paparruchas ¿Dónde diablos está ese ideario de libertador ejemplar, digno de ser imitado en el resto del continente? Si esto no es mitomanía, fabulación fácilmente refutables, ¿qué es, entonces, la mitomanía?
3. La ocupación de 1822 les otorgó a los dominicanos derechos que no tenían. No tuvo la abolición de la esclavitud en Santo Domingo hecha por Toussaint Louverture las repercusiones que se le atribuyen. Primero, existía en Santo Domingo un régimen de manumisión de los esclavos, estos compraban su libertad, y la mayoría de la población negra ya no era esclava. Segundo, sistema de plantación que tenía primacía en Saint Domingue era mucho más rígido que el sistema de producción predominante en Santo Domingo que era el hato ganadero. Los libertadores haitianos implantaron el sistema de trabajos forzados o la corvée que provocó rebeliones llamadas jacqueries. Los haitianos suprimieron nuestra independencia y nos obligaron a pagar la de ellos. Para solventar la deuda que Boyer contrajo con Charles X, Rey de Francia, hubo que desmontar grandes cantidades de bosques dominicanos de la porción sur de nuestro territorio
( Ardouin: 2005)Privaron de todos los derechos a la población blanca dominicana, que regresó al país tras los primeros años de la ocupación y fueron tratados como extranjeros. Les confiscaron las tierras a los dominicanos, traspasándola a la élite de su ejército; prohibieron la lengua española en las comunicaciones oficiales con la autoridad; cerraron todas las escuelas de Santo Domingo, incluyendo la Universidad ( Brutus:1948) ; importaron población extranjera, para hacer predominar a la población negra. Nos aplicaron el mismo despotismo brutal, plagado de presidentes vitalicios, reyezuelos y emperadores que emplearon en su territorio. Nos trataron peor que un pueblo conquistado.
4. Haití venció a las tropas del Imperio de Napoleón. En absoluto. Las tropas de Napoleón al mando de Víctor Emmanuel Leclerc fueron vencidas por tres factores fundamentales. 1. El bloqueo naval de los ingleses impidió que las tropas que debían abastecer a los franceses penetraran en la isla de Santo Domingo. 2. La fiebre amarilla eliminó a unos 28.000soldados franceses de los 35.000 que eran el total de las tropas. Todo el Estado Mayor falleció a consecuencia de la fiebre amarilla, incluyendo al propio Leclerc que murió en la isla de La Tortuga; la expedición quedó acéfala, sin mando. 3. Los batallones de los soldados polacos, llegados con las tropas napoleónicas, se rebelaron contra Francia y obraron a favor de los esclavos. 4. La mala conducción llevada a término por los sub oficiales y la intervención directa de tropas inglesas en beneficio de los esclavos provocó la capitulación de los franceses y la proclamación de la Independencia el 1 de enero de 1804 en Vertieres ( Guanahibes).
5. Haití expulso a los franceses de la isla de Santo Domingo. Los haitianos no vencieron a las tropas francesas. Porque Francia continuó gobernando la porción española de isla, apoyada en el Tratado de Basilea de 1795, mediante el cual Manuel Godoy, Duque de Alcudia y Príncipe de la Paz, cedió la porción española de la isla a trueque de las provincias vascongadas ocupadas entonces por las tropas napoleónicas. El Gobernador de Santo Domingo era Louis Ferrand. La Era de Francia en Santo Domingo (1802-1809) concluye con la batalla de Palo Hincado y la derrota de los franceses. De manera que son los dominicanos al mando de Sánchez Ramírez, quienes lograron expulsar a los franceses de la isla de Santo Domingo. Esto es una demostración de que no es verdad de que Haití venciera al glorioso ejército napoleónica, tal como aparece en la propaganda que ellos mismos divulgan. Ese, señores mitómanos, es un logró del caudillo dominicano Juan Sánchez Ramírez. Como se ve, se les inventa un pasado glorioso, a esas masas ignorantes, para consolarlas de su vida fracasada y miserable.
6. La leyenda pregonada hasta en los folletos turísticos nos dice que Haití ha realizado una epopeya de la libertad. Rotundamente falso. El régimen implantado por la revolución haitiana , el imperio de Haití, no tenía las credenciales de una sociedad de derechos.
Implantaron el sistema de los trabajos forzados. La población se hallaba obligada a trabajar para mantener a los soldados del régimen. Era, pues, un régimen militar. Una estratocracia.
Instauraron un régimen de exclusivismo racial. El artículo 12 de la Constitución le veda la nacionalidad y la propiedad a las personas blancas. Esta circunstancia que suponen el racismo anti blanco se mantuvieron vigentes hasta la ocupación de Estados Unidos (1915-1934). La reforma constitucional de 1920,realizada por las tropas de ocupación permitieron por vez primera durante la existencia del Estado haitiano, el derecho de propiedad a las personas de raza blanca.
Ninguna de las formas políticas creadas por los haitianos supusieron la libertad para su pueblo. Ni el imperio de Jacques 1 ( J. J. Dessalines) (1804-1806), ni la Monarquía de Henri Christophe (1806-1820), ni la presidencia vitalicia de Alexandre Sabes, alias Petion (1806-1818) y de Jean Jacques Boyer (1818-1843), ni el Imperio de Faustin Soulouque (1847-1859).
Sus creaciones políticas no tuvieron repercusiones en un ninguna parte del mundo. Sólo los dominicanos padecimos las consecuencias fatales de esa circunstancia especialísima. Ni en términos jurídicos, ni en sistema política ni socialmente significó un progreso, el régimen nacido de la Independencia de Haití. Jean Jacques Dessalines, el fundador del Estado, se hizo coronar emperador. Estableció un régimen despótico y brutal, al punto que los propios súbditos del régimen, le tendieron una emboscada en Pont Rouge y lo asesinaron en 1806. Su cuerpo fue masacrado. Una loca llamada Defilee, recogió su cabeza y la llevó a una tumba conocida. Con palabras muy escuetas se nos echa de ver el carácter de Dessalines. He aquí una cita de Madiou:
“Hay mucha crueldad en lo que estamos haciendo –decía-. Es necesario, sin embargo, para que se afiance nuestra independencia. Quiero que el crimen sea nacional, que cada uno empape su mano en sangre, que los débiles y los moderados, a quienes brindamos a pesar suyo la felicidad, no puedan decir un día: No hemos participado en esas fechorías, es Dessalines, Jean Jacques, el bandido, el verdadero responsable. ¡Qué me importa el juicio de la posteridad sobre semejante medida que la política hace necesaria si salvo a mi país” ( Madiou: 1985)
El Rey Henri Christophe, el más extraordinario de sus gobernantes, construyó a 900 metros de altura, la ciudadela La Ferriere, el esfuerzo costó más de 18.000 muertos. El Rey restableció la esclavitud ; con la barbarie del trabajo esclavo logró progresos notables en su economía. Ninguno de sus prohombres, sedientos de sangre, puede servir de ejemplo moral.
7. la República Dominicana no fue un desprendimiento de la unidad nacional de Haití
Toda la isla de Santo Domingo perteneció cabalmente a la Corona de España desde 1492 hasta 1697, cuando tras el Tratado de Ryswick nace la colonia francesa deSaint Domingue. Lo que posteriormente se llamará Haití es un fenómeno que comienza a formarse strictu sensu en los albores del siglo XVIII. A comienzos de 1700, según el Censo de Marina de Francia, había en Saint Domingue 13.000 habitantes. No olvidemos que el asentamiento francés de la isla La Tortuga, surgido tras las paces de Nimega (1678) y de Ratisbona (1684) fue cabalmente destruido en la Batalla Real de la Limonade, el 21 de enero de 1691. Por lo tanto, el asentamiento de 1697, de resultas del Tratado firmado en el Castillo de Ryswick entre el Rey Louis XIV y su nieto Felipe IV,tenía ya un carácter oficial y a partir de este Francia tomaba las riendas en su nueva colonia con un proyecto netamente colonial. Siendo Haití, heredera de Saint Domingue, un fenómeno del siglo XVIII, no hay argumentos documentales que puedan demostrar que los dominicanos constituíamos una unidad nacional con Haití. Es más: cuando comienzan a fraguarse los perfiles de la colonia de Saint Domingue, ya se había producido la homogeneización lingüística y religiosa entre los dominicanos, teníamos todas las primacías: ciudades, ayuntamientos, catedrales, universidades, sistemas de enseñanzas; teníamos el dominio total de la isla. Todas esas circunstancias fueron trastocadas por el Tratado de Ryswick, y esas realidades historiográficas, echan por tierra la tesis de que hayamos destruido, con el movimiento de nuestra independencia, la unidad nacional de Haití.
La ocupación haitiana de Santo Domingo de 1822 fue un acto de opresión contra el pueblo dominicano, que concluyó con la redención de 1844.
Estamos ante una sociedad que se cree una cosa que no es. El nombre de Haití, designación extraída de los cronistas españoles del siglo XVI, permaneció durante tres siglos en las Crónicas de Las Casas, y se emplea por vez primera a comienzos del siglo XIX, en 1804. Los haitianos lo emplean para atribuirse una antigüedad que no tenían. No tenían pasado indígena ni le corresponden la historia del XVI y XVII en esta isla. En sus mentes delirantes se creyeron herederos del mundo indígena; confundieron sus gobiernos horrorosos con la libertad; tomaron a sus verdugos, sedientos de sangre, por redentores. Entraron al teatro del mundo como una sociedad de mitómanos. Y como dijo Martí :
Nos casaron con la mentira y nos obligaron a vivir con ella, por eso nos parece que se hunde el mundo cuando oímos la verdad. Como si no valiera la pena que el mundo se hundiera antes que vivir en la mentira".
REFERENCIAS
1.Emile Nau : Histoires des caciques d´Haïti, Port au Prince, 1894
2.Odette Roy-Fombrun : Histoire d´Haiti, Port au Prince, Actions Sociales, 1981.
3.Jean Price Mars : Dominicaine, Port au Prince, 1953 t. 1)
4.Carlos Esteban Deive : , Sto. Dgo, 2000 ( Véase, además carta de Jean Biassou pág.448)
5.Beaubrun Ardouin: Etudes sur l´histoire d´Haiti, Port au Prince, 2005.
6.Edner Brutus : L´instruction publique en Haiti, Port au Prince, 1948
7.Pamphile Lacroix : La Revolution d´Haiti, Paris, Karthala, 1995.
8.Thomas Madiou : Histoire d´Haiti 1801-1804 , Port au Prince, 1985

viernes, 20 de febrero de 2015


LA CARAMBOLA DE QUIRINO
Leonel y Quirino son contemporáneos, jóvenes luchadores que por diferentes caminos ascendieron en la escala social, y dejaron huellas indelebles es las actividades de sus respectivas preferencias. Mientras Leonel se dedicaba a la docencia para sufragar sus gastos universitarios, Quirino Ernesto, al despuntar el alba iniciaba su recorrido por las calles de Santo Domingo, conduciendo un viejo automóvil en busca del pan de cada día.
Leonel terminó sus estudios y una vez convertido en abogado comenzó a hacer pininos en un despacho jurídico ubicado en el Edificio Baquero, en  la señorial calle El Conde, orientado por Abel Rodríguez y Mariano Germán. La producción era escasa, y Leonel consiguió que el presidente Jorge Blanco lo designara Abogado de Oficio.
Para entonces, Quirino Ernesto, agotado por las largas faenas, decidió dar un vuelco drástico a su vida, y optó por regresar a Elias Piña, pequeño poblado ubicado en la frontera con Haití, atraído por la prosperidad repentina de algunos conocidos que aprovechando la porosidad de la inexistente línea divisoria, se habían convertido en imprescindibles para los carteles del narcotráfico que han convertido la isla de Santo Domingo en puente de tránsito de la droga que sale de la América del Sur con destino al insaciable mercado norteamericano.
 Leonel y Quirino fueron buenos en sus respectivos oficios, y el abogado, atraído por la actividad política cerró filas en el partido creado y dirigido por el Profesor Juan Bosch, mientras Quirino, generoso, especialmente con los hombres de uniforme, que en la frontera tienen más poder e influencia que el Presidente de la República, cerró filas en el ejército.
Leonel y Quirino prosperaron, y dijeron adiós a las privaciones de la miseria. Leonel, transformado por circunstancias impredecibles en líder político,  alcanzó la presidencia de la República en el 1996, y Quirino, con recursos provenientes del narcotráfico construyó  un diversificado emporio y asumió la condición de Don.
El líder salió de la presidencia el 16 de agosto del 2000, con una alta tasa de rechazo y salpicado por la corrupción. Fue sustituido por Hipólito Mejía, un líder  político campechano y muy espontáneo, cuyo coordinador de campaña y cuñado, Sergio Grullón, en una de las actividades proselitistas desarrolladas en la región sur, había juramentado a un rico e influyente empresario, que resultó ser Quirino Paulino, como miembro del “Comando de Campaña”.
La intervención del Banco Intercontinental (Baninter), tras comprobarse turbios manejos en la administración de los fondos de sus clientes, trajeron a la luz pública  la cuantiosa fortuna acumulada por Leonel Fernández en su primer mandato.  La crisis bancaria asestó un golpe demoledor a la economía dominicana, y la popularidad del presidente Mejía cayó en picada, al mismo tiempo que la estrella de Leonel comenzaba a recobrar brillo.
Los mejores tiempos de Quirino coincidieron con los peores tiempo de Leonel.  Ya Quirino había adquirido la aureola de pródigo mecenas, y como Midas, cuanto tocaba se convertía en oro. Había levantado la hacienda ganadera más próspera y tecnificada del sur dominicano, y sus ejemplares, envidiados por los más prestigiosos ganaderos, eran alimentados a la carta, tenían manicurista y hasta músicos para deleitar sus oídos.
La intervención de sus cuentas tenían a Leonel casi de rodillas, y alguien le mencionó la existencia de un Don, astuto e inteligente, cuyas inversiones requerían el auxilio del poder político. Don Quirino intuyó la caída de Hipólito, en cuyo gobierno alcanzó el rango de Capitán del Ejército Nacional,  y el ascenso de Leonel, y decidió cambiar de caballo.
Leonel y Quirino se necesitaban: a uno le hacía falta dinero y al otro poder político. El Don se entregó en cuerpo y alma a la campaña de Leonel Fernández, y cuanto tenía y cuantos le servían, se vistieron de morado, el color del partido de Leonel.
Leonel ganó, y al Don le echaron el guante mientras dirigía un cargamento de cocaína destinado a las sedientas narices imperiales. Fue extraditado y condenado en Estados Unidos, y durante casi una década el nombre de Quirino cayó en el olvido.
Hilando Fino, un controversial programa de TV dirigido por un periodista sagaz y aguerrido, Salvador Holguín, fue el medio utilizado por Quirino Paulino para salir de su anonimato,  ¡y de qué manera! : ¡Cobrándole a Leonel 200 millones de pesos!
Quirino Paulino afirma, y ha sido reiterativo en sus declaraciones, ofrecidas con más detalles de los que hacen falta para comprobar cuánto hay de verdad o de mentira en sus afirmaciones, que Leonel Fernández lo contactó y le solicitó dinero para financiar su campaña política, y que fue contactado a través de un tal Luis Gutiérrez, y que el dinero aportado le llegaba a Leonel a través de Margarita Gómez, esposa un general muy influyente en el gobierno de Leonel,  o Felix Bautista, y que en ocasiones la entrega era directa. En una de esas ocasiones, afirma el convicto, el ex lanzador y miembro del Salón de la Fama del Beisbol, Juan Marichal, estaba presente.
Fue más lejos, y vincula a la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), la paradigmática organización sin fines de lucro de Leonel Fernández, con el lavado de activos, pues de ser cierto que aportó 7 millones de pesos, producto del narcotráfico, para adquirir una planta de generación eléctrica para este ente “no lucrativo”, estamos en presencia de hechos ilícitos imposibles de desdeñar, y que por la precisión de los detalles suministrados por el convicto narcotraficante bastaría una par de llamadas telefónicas para confirmar la certidumbre o falsía de la denuncia.
¿Habló verdad Quirino?
El 96% de la población dominicana otorga crédito a las declaraciones de Quirino Paulino. Si usted y yo nos colocamos en el 4% que no le otorga ningún crédito, por lo menos nos encontraremos entre los que no nos satisface como respuesta la descalificación por la condición de narcotraficante confeso y convicto del autor ni de la denuncica, ni  con las evasivas de Leonel Fernández.
Quirino asestó un golpe rudo y contundente en el mismo hígado de Leonel Fernández, quien se dobló, y pretende recuperarse del golpe permaneciendo agachado y dejando a su claque la limpieza de su deteriorada imagen pública.
El golpe de Quirino rebotó en el ojo derecho de Hipólito Mejía, dejándole un moretón que no sanará por ahora, y que terminará dejando sólo en la cancha del PRM a Luis Abinader, y de paso provocó ronchas en la delicada epidermis del presidente Medina, en cuyo rostro, rojo de vergüenza, quedó impreso el golpe moral, reacción de la naturaleza tímida y reservada de Danilo Medina, persona honesta y de principios, que no pudo eludir la carambola de Quirino.
Como una derrota se puede convertir en victoria, bien haríamos los dominicanos en aprovechar la carambola de Quirino para iniciar las labores sanitarias y profilácticas que requiere con urgencia la actividad política en nuestro país.

Con líderes políticos extendiendo la mano y cerrando los ojos para recibir dinero procedente del narcotráfico o de la corrupción, el Estado Social Democrático y de Derecho que promete la Constitución de la República será eternamente una utopía.

¡Aprovechemos la carambola de Quirino!

viernes, 12 de diciembre de 2014

LAS MANZANAS PODRIDAS DEL PIB DOMINICANO


El "milagro económico dominicano", contrario a lo que ha sucedido en la América Latina y el Caribe en la última década, ha incrementado la pobreza en todas sus manifestaciones, alcanzando en el 2014 un 44.1% de la población; ha reducido el poder adquisitivo de la clase media, disminuido en un 27% el poder de compra de los salarios de los obreros, y ha llevado a los bolsillos del 5% dela población, constituidos por los dueños del gran capital, incluyendo funcionarios corruptos y ladrones de cuello blanco, el 35% de las riquezas producidas en dicho período.
Estas cifras con aportadas por organismos internacionales, entre ellos el Banco Mundial, reconocidas por el PNUD y avaladas por el Banco Central de la República Dominicana. Los pobres son cada vez más pobres, y a corto y mediano plazo no se vislumbran cambios favorables a su mala suerte.

En el año a punto de concluir, según las cifras oficiales, la economía crecerá un 7.2%, superando con creces la media de América Latina y el Caribe, y comparado con el resto del mundo nos colocamos en niveles astronómicos. 

Tanto dinero ha llegado a los bolsillos de los magnates y los altos funcionarios de la nación, que muchos tienen que asolear sus fortunas para que los dolares y euros no se les pudran, y si lo hacen no es porque no confien en el sistema bancario, sino porque su procedencia les impone máxima discreción. Ese dinero sustenta el boom de la construcción, y ciudades como Santo Domingo, de la noche a la mañana, se desarrolla como una gran urbe que crece hacia arriba, exhibiendo centros comerciales gigantescos, con el comfort, facilidades y ofertas que no tiene nada que enviar a cualquier gran ciudad europea, asiática o americana.

Crece tanto la economía que cada año decrece la presión tributaria, y los tecnócratas, acostumbrados a la frialdad de los números, sugieren la conveniencia de aumentar impuestos. Precisamente el gobierno de Danilo Medina se inició con una reforma fiscal, y la misma, por primera vez, grabó los artículos de la canasta básica, incluidos café y azúcar, además de congelar el respiradero de los trabajadores con salarios más o menos decentes, suprimiendo la indexación salarial, lo cual contribuía a disminuir la erosión del poder de compra de la clase media.

El gobierno de Danilo Medina, a quien se le reconoce méritos por incluir en el presupuesto de gasto público el 4% para el sector educativo,  reconoció públicamente que con 10 mil pesos de salario es imposible "vivir" en la República Dominicana, pero sus palabras no han sido acompañadas de  iniciativas para superar esa iniquidad, y al finalizar el 2014, el salario mínimo más elevado que paga el sector privado apenas supera los 9 mil pesos, y gobierno paga menos de 8 mil pesos a guardias y policías.

Ese es el panorama para el que el ex presidente Leonel Fernández propone un incremento de la presión tributaria. Ninguna de las reformas tributarias, seis en total, impuestas por el Partido de la Liberación Dominicana, ha afectado directamente a las ganancias del gran capital, pero todas se han cebado en contra de la gran masa consumidora, quien sin recibir incremento salarial y perdiendo un 27% de su poder de compra, tienen que ingeniárselas para seguir engañando el estómago y ver crecer sus hijos sin ninguna posibilidad de romper el cerco de la miseria.

No obstante, la economía crece y crece, a pesar de que la industria manufacturera languidece y que los sectores que producen riqueza apenas sobreviven, entre ellos la agropecuaria.  Entonces, ¿ de dónde surge tanta riqueza? ¿Quien contribuye al sostenido crecimiento del  Producto Interno Bruto de la República Dominicana? 

Respuesta: las actividades ilícitas, entre ellas el narcotráfico, la trata de personas, las prostitución y la corrupción administrativa.

La República Dominicana es la lavandería más grande del caribe, y ese dinero proviene de actividades que no pagan impuestos. ¿Cuántos miles de millones de dólares han sido inyectados a la industria de la construcción provenientes del narcotráfico y la corrupción administrativa en los últimos diez años? 

Cuantificarlos es una tarea casi imposible, pero si   un funcionario que ocupó un cargo de poca importancia en el gobierno de Leonel Fernández al asumir sus funciones declaró poseer unos 500 mil pesos dominicanos, equivalentes a 12 mil dólares,  hoy es dueño de un fortuna que supera los 3 mil millones de dólares, asumir  que el robo al erario público, cuyos frutos son inyectados a la economía, es uno de los factores que contribuyen  el "milagro dominicano" es una inferencia lógica presumir que supera más de un billón de dólares.

Lo mismo sirve para comprender como el dinero proveniente del narcotráfico, inyectado en la corriente económica a través de diversas actividades, entre ellas el sector construcción, ventas de vehículos, casinos, etc., contribuye al incremento del PIB.  Esas son las manzanas podridas de nuestra economía.

Países pragmáticos como Inglaterra, por sólo citar un ejemplo, incluyen para el cálculo del PIB, el conjunto de riquezas provenientes de actividades ilícitas, entre ellos el narcotráfico y la prostitución, pues resulta imposible ignorar el dinero de procedencia ilícita que navega en el canal de la economía "transparente". 

Si bien es cierto que el dinero sucio incrementa el PIB, no es menos cierto que la incrementar la presión tributaria en las economías que crecen por el aporte del dinero sucio, es castigar a la masa que sobrevive con el sudor de su frente, con trabajo  escaso y siempre mal remunerado.

Por eso, justificar el incremento de la presión tributaria  en base al crecimiento del PIB, en economías que se nutren de dinero sucio, es castigar al pueblo con el pago de un tributo sin haber recibido ningún beneficio. 








martes, 25 de noviembre de 2014

 

La elevada popularidad del presidente Danilo Medina,
y la deteriorada imagen del ex presidente Leonel Fernández, son los factores que alimentan la percepción de la inteligencia que dirige el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para justificar la reforma constitucional que abra el camino para una nueva repostulación del actual presidente dominicano.

Danilo Medina, la antítesis de Leonel Fernández en cuanto a estilo de gobierno, es un hombre mesurado, sin ínfulas de erudito y cercano al pueblo llano. Su sostenido y elevados niveles de aprobación se debe en gran medida a la desastrosa gestión de Fernández, sobre todo en cuanto concierne a la deshonesta y opaca administración de los fondos públicos.

Varios funcionarios de la administración de Fernández, todos ingenieros civiles muy cercanos al ex presidente, son señalados como responsables de actos de corrupción administrativa, puesta en evidencia por la investigación llevada a cabo por el Ministerio Público en la persona de Francisco Domínguez Brito, Procurador General de la República y dirigente del PLD. 

Mientras el Ministerio Público, dependencia del Poder Ejecutivo que dirige el presidente Medina, enfila sus cañones y apunta a connotados leonelistas, entre ellos al senador Felix Bautista y al ex Ministro de Obras Públicas Víctor Díaz Rúa, el Poder Judicial, subordinado a Leonel Fernández, se ha encargado de minar las iniciativas oficiales dirigidas, aparentemente, a sancionar los actos de corrupción cometidos por los mencionados funcionarios.
A través de la Procuraduría Especializada para la Persecución de la Corrupción Administrativa (PEPCA), el Ministerio Púbico acaba de depositar un expediente que supera las 100 mil páginas, donde afirma que están las pruebas de los actos de corrupción cometidos por Felix Bautista. 

Resulta paradógico que sea el Ministerio Público quien se encargue de buscar pruebas, pues la Constitución del 2010, iniciativa de Fernández, revirtió la carga de la prueba en materia de corrupción adminsitrativa, y es a los funcionarios públicos que corresponde demostrar el origen de los bienes adquiridos durante el período que ejercieron la función pública. En el caso de Bautista, la bien documentada acusación, especifica los bienes que el senador adquirió, entre los que se encuentran cientos de inmuebles, fábricas y hasta un avión, y es a él, acusado de corrupción, a quien le corresponde demostrar el origen de sus bienes.

Una y otra vez los jueces escogidos por Leonel Fernández han favorecido a Felix Bautista, y aunque todo luce indicar que se trata de una guerra perdida, el danilismo reeleccionista insiste, a través del Procurador General de la República, en perseguir la corrupción atribuida a Leonel Fernández.

Se trata de una  lucha por el poder entre las dos facciones que se disputan la hegemonía dentro del PLD, y como se trata de un asunto puramente político, tan pronto como haya una definición en cuanto a quien será el próximo candidato presidencial, las iniciativas del sistema para aparentar que persigue a los ladrones de fondos públicos pasará a un segundo plano, y muy probablemente, las inmensas  fortunas administradas por Felix Bautista y Víctor Díaz Rúa sean las que financien la próxima campaña del PLD.

Felix Bautista es el Secretario de Organización del PLD, cuadro político de Leonel Fernández, y anteriormente de Danilo Medina, y resulta que ni Danilo Medina, presidente de la República, ni Leonel Ferández, Presidente del PLD, se han pronunciando sobre una posible sustitución  de Bautista al frente de la tercera posición más importante dentro de la estructura partidaria. Y si  Leonel Fernández y  Danilo Medina
se sienten a gusto conque un funcionario señalado como megacorrupto siga dirigiendo el PLD, es obvio que para la próxima campaña los veremos juntos arengando las masas dominicanas... y borrón y cuenta nueva.


Mientras tanto, Danilo Medina sigue en sus aprestos reeleccionistas, asumiendo una pose de oveja mansa  y sin ambiciones... dispuesto a seguir sacrificándose por los pobres del país, azuzando la persecución de los megacorruptos hasta acorralarlos y lograr que Leonel Fernández, para salvar su propio pellejo, se trance y ordene a sus senadores y diputados proceder a reformar la constitución para garantizarle al PLD cuartro años más de danilismo.


El camino de la reelección está pavimentado con la "política anticorrupción" de Danilo Medina, y si lo que se recoge en los mentideros políticos  responde a la realidad,  Leonel Fernández ha descifrado el mensaje, y está sopesando la posibilidad de sumar sus rugidos a la campaña reeleccionista, supeditado a que Danilo Medina pague el precio:  La cabeza de Francisco Domínguez Brito y el archivo definitivo de los procesos por corrupción seguidos a Felix Bautista y Víctor Díaz Rúa.


¿Pagará Danilo Medina el precio?   Como Danilo Medina esun político de pies a cabeza, las 24 horas del día, no tengo la menor duda de que sí, Danilo Medina estaría dispuesto a sacrificar a Dominguez Brito y  a suspender la persecución a Felix Bautista si Leonel apoya su reelección, y si eso ocurre, los funcionarios corruptos utilizarán su fortuna a favor de la reelección de Danilo Medina, y una vez más comprobaremos que en  la República Dominicana el sistema judicial es un apéndice del poder político de turno,  y que no funciona cuando es necesario  condenar a los funcionarios corruptos, sobre todo si, como en la especie, son dirigentes del partido en el poder.