martes, 25 de noviembre de 2014

 

La elevada popularidad del presidente Danilo Medina,
y la deteriorada imagen del ex presidente Leonel Fernández, son los factores que alimentan la percepción de la inteligencia que dirige el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para justificar la reforma constitucional que abra el camino para una nueva repostulación del actual presidente dominicano.

Danilo Medina, la antítesis de Leonel Fernández en cuanto a estilo de gobierno, es un hombre mesurado, sin ínfulas de erudito y cercano al pueblo llano. Su sostenido y elevados niveles de aprobación se debe en gran medida a la desastrosa gestión de Fernández, sobre todo en cuanto concierne a la deshonesta y opaca administración de los fondos públicos.

Varios funcionarios de la administración de Fernández, todos ingenieros civiles muy cercanos al ex presidente, son señalados como responsables de actos de corrupción administrativa, puesta en evidencia por la investigación llevada a cabo por el Ministerio Público en la persona de Francisco Domínguez Brito, Procurador General de la República y dirigente del PLD. 

Mientras el Ministerio Público, dependencia del Poder Ejecutivo que dirige el presidente Medina, enfila sus cañones y apunta a connotados leonelistas, entre ellos al senador Felix Bautista y al ex Ministro de Obras Públicas Víctor Díaz Rúa, el Poder Judicial, subordinado a Leonel Fernández, se ha encargado de minar las iniciativas oficiales dirigidas, aparentemente, a sancionar los actos de corrupción cometidos por los mencionados funcionarios.
A través de la Procuraduría Especializada para la Persecución de la Corrupción Administrativa (PEPCA), el Ministerio Púbico acaba de depositar un expediente que supera las 100 mil páginas, donde afirma que están las pruebas de los actos de corrupción cometidos por Felix Bautista. 

Resulta paradógico que sea el Ministerio Público quien se encargue de buscar pruebas, pues la Constitución del 2010, iniciativa de Fernández, revirtió la carga de la prueba en materia de corrupción adminsitrativa, y es a los funcionarios públicos que corresponde demostrar el origen de los bienes adquiridos durante el período que ejercieron la función pública. En el caso de Bautista, la bien documentada acusación, especifica los bienes que el senador adquirió, entre los que se encuentran cientos de inmuebles, fábricas y hasta un avión, y es a él, acusado de corrupción, a quien le corresponde demostrar el origen de sus bienes.

Una y otra vez los jueces escogidos por Leonel Fernández han favorecido a Felix Bautista, y aunque todo luce indicar que se trata de una guerra perdida, el danilismo reeleccionista insiste, a través del Procurador General de la República, en perseguir la corrupción atribuida a Leonel Fernández.

Se trata de una  lucha por el poder entre las dos facciones que se disputan la hegemonía dentro del PLD, y como se trata de un asunto puramente político, tan pronto como haya una definición en cuanto a quien será el próximo candidato presidencial, las iniciativas del sistema para aparentar que persigue a los ladrones de fondos públicos pasará a un segundo plano, y muy probablemente, las inmensas  fortunas administradas por Felix Bautista y Víctor Díaz Rúa sean las que financien la próxima campaña del PLD.

Felix Bautista es el Secretario de Organización del PLD, cuadro político de Leonel Fernández, y anteriormente de Danilo Medina, y resulta que ni Danilo Medina, presidente de la República, ni Leonel Ferández, Presidente del PLD, se han pronunciando sobre una posible sustitución  de Bautista al frente de la tercera posición más importante dentro de la estructura partidaria. Y si  Leonel Fernández y  Danilo Medina
se sienten a gusto conque un funcionario señalado como megacorrupto siga dirigiendo el PLD, es obvio que para la próxima campaña los veremos juntos arengando las masas dominicanas... y borrón y cuenta nueva.


Mientras tanto, Danilo Medina sigue en sus aprestos reeleccionistas, asumiendo una pose de oveja mansa  y sin ambiciones... dispuesto a seguir sacrificándose por los pobres del país, azuzando la persecución de los megacorruptos hasta acorralarlos y lograr que Leonel Fernández, para salvar su propio pellejo, se trance y ordene a sus senadores y diputados proceder a reformar la constitución para garantizarle al PLD cuartro años más de danilismo.


El camino de la reelección está pavimentado con la "política anticorrupción" de Danilo Medina, y si lo que se recoge en los mentideros políticos  responde a la realidad,  Leonel Fernández ha descifrado el mensaje, y está sopesando la posibilidad de sumar sus rugidos a la campaña reeleccionista, supeditado a que Danilo Medina pague el precio:  La cabeza de Francisco Domínguez Brito y el archivo definitivo de los procesos por corrupción seguidos a Felix Bautista y Víctor Díaz Rúa.


¿Pagará Danilo Medina el precio?   Como Danilo Medina esun político de pies a cabeza, las 24 horas del día, no tengo la menor duda de que sí, Danilo Medina estaría dispuesto a sacrificar a Dominguez Brito y  a suspender la persecución a Felix Bautista si Leonel apoya su reelección, y si eso ocurre, los funcionarios corruptos utilizarán su fortuna a favor de la reelección de Danilo Medina, y una vez más comprobaremos que en  la República Dominicana el sistema judicial es un apéndice del poder político de turno,  y que no funciona cuando es necesario  condenar a los funcionarios corruptos, sobre todo si, como en la especie, son dirigentes del partido en el poder.

sábado, 5 de abril de 2014

DE VÍCTOR PIE... A LUIS PIE

 Víctor sufrió una accidente laboral, le amputaron el brazo derecho y no volvió a cortar caña. En la década de los 80 sus facultades mentales habían disminuido, y vagaba por las calles de Ocoa, zaherido por las burlas y acosos de adolescentes alienados e inconscientes, que disfrutaban contemplar sus airadas e impotentes reacciones.


Víctor Pie solía tener períodos de relativa tranquilidad y, sentado en uno de los  bancos del Parque Libertad, disfrutaba contemplar diluirse las volutas del humo que exhalaban sus cigarrillos Cremas. Conversé con mi tocayo muchas veces y siempre lo traté como una persona normal... y lo era, excepto en esos momentos cuando el enjambre de los tristes pensamientos que lo acosaban eran agitados por el ensañamiento de sus verdugos.


Una noche se rompió el hilillo que lo ataba a la cordura eventual, y desnudo, perseguido por una jauría de jóvenes  lunáticos, Víctor Pie corría como un desesperado, mientras la multitud lo apedreaba, como si trataran  de lapidar una bestia peligrosa.

El destino me había colocado en la alcaldía del municipio de San José de Ocoa, y en  mi condición de Sindico no iba a permitir que humillaran a un ser humano, incapaz de defenderse y de comprender su propia realidad. 

Temblando de miedo, abrazando su desnuda anatomía con el zoquito y el brazo bueno, arrinconado en un letrina abandonada, Victor Pie, resignado a su suerte, aguardaba la muerte en manos de sus verdugos: una turba diabólica integrada por adolescentes y adultos deshumanizados.

Acompñado de Marcos Sánchez (Bikili), uno de mis asistentes, llegué a su lado, luego de contener a los frenéticos y alocados mozalbetes que insistían en aplastarlo bajo sus insultos.Logramos calmarlo, y tras vestirlo, la única alternativa que en esos momentos parecíome sensata fue buscar tratamiento siquiátrico, pues Victor Pie, aparentemente  sólo en el mundo, requería el auxilio de la ciencia; nadie le conocía familia, y su vida transcurría  durmiendo donde le cogiera la noche.

Llegamos en horas de la madrugada al Hospital Siquiatrico Rodolfo de Lara,  el célebre maniconio del 28, donde van a parar, si alguien se conduele, todas las personas, hombres o mujeres, que en la República Dominicana sufren trastornos mentales, y no tiene ni dolientes ni dinero. Lo internaron con la condición de que me hiciera responsable y fuera a recibirlo tan pronto le dieran de alta. Desde entonces Victor Pie se convirtió en mi loco, y como  también me llamo Víctor, no faltó quien dijera que yo estaba tan loco como mi mi tocayo, mi amigo Pie.

Mientras mi loco soportaba el tratamiento siquiátrico, Pedro Martínez El Sabio sugirió como tratamiento post siquiátrico una terapia laboral. Pedro Martinez El Sabio estaba convencido de que la  etiología de la enfermedad mental de Víctor Pié tenía una causa económica. ¡Qué váina, eh!  ¿Será esa la causa de la epidemia de suicidios que consterna la conciencia de la parte sana de la sociedad dominicana?

Si Ducho, Pedro Martínez El Sabio,  sostenía que a Víctor Pie lo que le trastornaba la mente era el arranque, la falta de dinero en los bolsillos, la miseria absoluta, había que hacerle caso, y sus consejos fueron la guía para curar a Pie.  La autoridad administrativa del hospital siquiátrico llamó para informarme que mi loco estaba de alta, y cuando recogí a Victor Pie, vestido con ropas limpias y más lucido que Albert Einsten, me sentí contento, y regresamos a su tierra de Ocoa conversando animadamente. 

Empleamos a Victor Pie como trabajador nominal del Vivero Municipal, y el hombre comenzó a sentirse en sus aguas. Amaba la tierra, el campo, el olor del bosque, ver los tiernos brotes crecer, y escuchar la voz del Padre Luis animar su trabajo. El vivero producía plantas nativas,  y frutales, principalmente higos, que eran distribuidos gratuitamente, y destinada su producción a los proyectos de reforestación  que desarrollaba ADOESJO, la popular Junta de Desarrollo de Ocoa, cuya alma y mentor principal lo era el irlandes Louis Jhosep Queen Cassidy, nuestro querido e inolvidable Padre Luis.

Victor Pie, con una sola mano, producía más que otros con las dos manos, y cobraba cada quince días su salario nominal. Comenzó a vivir la vida de ser humano útil y productivo, y a recobrar la conciencia de su importancia. A Pedro Martinez El Sabio, le llamaba papá. Y así fue, y Victor Pie fue como un hijo, solidario y amoroso, pues cuando Pedro Martinez El Sabio fue postrado por la enfermedad que terminó por cobrarle la vida, Victor Pie, todos los días, iba hasta su lecho.El 16 de agosto del 1996 El Sabio se marchó, y ahí, al lado de su féretro, estaba Víctor Pie, un hermano haitiano, rescatado a la vida por el cariño de sus hermanos dominicanos.
Estas reflexiones emotivas nacen de las victorias de  Luis Pie, que con magistral habilidad y a patadas ha colocado su nombre en el firmamento de nuestro cielo deportivo. Acaba de clasificar ganando un oro, derrotando a un mundialista. El deporte dominicano exhalta sus triunfos y lo celebra orgulloso como uno de los nuestros, que podría ser el próximo oro olímpico de los dominicanos. Nació en Bayaguana, y como es una estrella, nos lo apropiamos como  joya de nuestra corona. ¡Qué bien! Yo también lo siento así: ¡Luis Pie es de nosotros!

... Pero, ¿ acaso Juliana Deguis no es tan dominicana como Luis Pie? Ambos son nativos de la misma provincia, donde hasta hace poco la mayoría de la población residía en bateyes, los archipiélagos desconocidos de nuestra geografía cañera, cuya gente, tras la fracasada privatización de los ingenios, han tenido que salir a lo claro para no morirse de hambre, y ya en la claridad, reclaman su derecho a la nacionalidad dominicana, y unos, como Luis Pie, a patadas, ha llenado de orgullo y esperanza a los dominicanos, y a patadas a ratificado su derecho legítimo a ser considerado uno de aquí.

Las palabras del pateador reflejan el orgullo de su dominicanidad, citamos:  "Sabía a quién me enfrentaba. Quería buscar eso, vencer al subcampeón mundial de plata pasado. Un tremendo atleta, pero en Dominicana lo tenemos todo, los mejores entrenadores y atletas, solamente hay que salir al terreno a buscar nuestro mérito".
Muy pronto lo veremos subir a un podio, a lo más alto, llorar escuchando el himno de Prud, Homme y José Reyes, abrazado a la enseña tricolor, rodando por sus mejillas las lágrimas que arranca la emoción de lo dominicano.


De Victor Pie... a Luis Pie ha llovido mucho, y para que esa lluvia moje, empape y haga frutificar la conciencia encallecida de quienes pretenden tapar el sol con un dedo, desconociendo la realidad,  le recordamos que tenemos una deuda con los dominicanos de origen haitiano, y que llegó la hora de pagar el costo jurídico de la irresponsabilidad social de la oligarquía y la complicidad de los políticos corruptos que han administrado el Estado Dominicano.




jueves, 13 de marzo de 2014

POR UNA REFORMA PRO OPERARI : MÁS DINERO PARA LOS OBREROS



La  paz laboral  que ha caracterizado las relaciones obrero patronales de la República Dominicana en los últimos  veinte años,   fruto  el consenso tripartito entre el Estado, los empleadores y los trabajadores, descansa sobre  el andamiaje jurídico de la Ley 16-92, nuestro emblemático Código Laboral, sustituto del Código Trujillo de Trabajo, que estuvo vigente desde el 11 de junio del 1951.


En ese lapso los empresarios se han hecho más ricos  y  los trabajadores más pobres. En los últimos diez años el poder adquisitivo del salario  de los trabajadores se redujo en un 27%, y esa estrepitosa caída del poder de compra del salario se ha traducido en un creciente deterioro de la calidad de vida de la mayoría de la población dominicana.  

Los estudios más recientes del PNUD y el Banco Mundial revelan que en la República Dominicana ha aumentado la pobreza extrema y que la clase media baja de hace diez años ha visto disminuir drásticamente su calidad de vida;  paradógicamente, sobre las escuálidas finanzas de la clase media y la escasez de los más necesitados han caído como langostas voraces e insaciables las últimas cinco reformas fiscales, todas prohijadas por gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), pues ha sido sobre la base de impuestos indirectos, que encarecen alimentos, bienes y servicios de primera necesidad que se ha mantenido el equilibrio macroeconómico del país. En resumen las familias más pobres están pagado para beneficiar a las más ricas.

Mientras los empresarios son beneficiarios de fabulosas exenciones de impuestos, los gobiernos del PLD han  grabado los  productos de la canasta básica, tales como azúcar, chocolate, aceite, etc. Un chofer de concho o un motoconchista pagan 86 pesos de impuesto por cada galón de gasolina que consumen; pero, empresas tan poderosas como la Barry Gold, son favorecidas con la exoneración de impuestos por los combustibles que consuman. Los cálculos de organismos internacionales estiman que el monto económico de los privilegios que reciben los empresarios dominicanos equivale a un 4.5% del Producto Interno Bruto al nivel actual. Eso es mucho dinero, que si fuera invertido en el sistema de salud habría hospitales bien equipados y con medicinas gratuitas para todos los dominicanos.

La Ley 16-92, nuestro Código Laboral, a juicio de empresarios y funcionarios, está desfasado  y deber ser reformado, y creemos que sí, que debe ser reformado, pero no para empeorar o mantener vigente el estado de cosas, sino para transformarlo en un instrumento jurídico ágil y efectivo para disminuir los niveles de pobreza y las perspectivas tan poco halagüeñas conque el trabajador dominicano vislumbra su futuro, cuando ya sin fuerzas para trabajar, acosado por una enfermedad, o en la edad en que el retiro es obligatorio, se encuentra en la calle, sin techo ni medicinas, viviendo, como dice el pueblo, con una mano alante y otra detrás.

La clase obrera dominicana vive su período de mayor indefensión de los últimos cincuenta años, y los gobiernos del PLD, con Leonel Fernández a la cabeza, neoliberal a ultranza, favoreció una política de privatización de la empresa pública que resultó funesta para los trabajadores y de pingues beneficios para los dueños del capital, pues mientras los trabajadores fueron abandonados a su suerte,  el capital compró a precio de vaca muerta.

Un ejemplo patético de esta  cruel y azarosa realidad la representan los ex obreros del Consejo Estatal del Azúcar (CEA).   Después de la privatización de los ingenios del CEA, ocurrida en el 1996, durante el primer gobierno de Leonel Fernández, todavía en el 2014, transcurridos 18 largos años de la funesta privatización, los hoy ancianos braceros, exhaustos, siguen reclamando una pírrica pensión, que ronda los 5 mil pesos, cuando la canasta básica se aproxima a los 25 mil pesos. En el ínterin, viviendo de promesas y burlados con pensiones otorgadas por decreto que nunca se convirtieron en dinero, 417 obreros del quebrado Consejo Estatal del Azúcar han muerto, todos de impotencia y muchos de inanición. Ese es el fruto de la política neoliberal impuesta por Leonel Fernández.

 Los trabajadores, cuyos dirigentes parece que fueron comprados y castrados por el poder económico, asisten como convidados de piedra a las discusiones sobre las reformas al Código Laboral patrocinadas por el empresariado dominicano, y hasta ahora no se ha escuchado una sola voz que favorezca una reforma pro operari.

Corresponde a los representantes de los trabajadores jugar un rol activo en las discusiones, presentando propuestas susceptibles de transformar el Código Laboral en un instrumento jurídico eficaz para acercar la justicia social; tienen el deber de reclamar una reforma que ponga más dinero en los bolsillos de los trabajadores, lo que contribuirá a dinamizar la economía y a estrechar la brecha entre ricos y pobres. Hay una excesiva cantidad de dominicanos viviendo en la pobreza extrema, y la reforma al Código Laboral que buscan los empresarios creará más pobreza. Esperamos que los líderes sindicales que asisten a las discusiones despierten y abracen la causa del trabajador, presentando propuestas para una reforma pro operari.

Aunque empresarios y gobierno hablan de la necesidad de cambiar el modelo económico, nadie ha encaminado propuestas para que el cambio se manifieste positivamente  en  los bolsillos de trabajadores; es imposible  romper las cadenas de la pobreza sin dinero, y  con salarios que apenas alcanzan para pagar un tercio de la canasta básica, la justicia social seguirá siendo una quimera inalcanzable.

La mentalidad encomendera del empresario dominicano ha quedado plasmada en sus propuestas de reforma al Código Laboral, entre cuyos propósitos se encuentra reducir los derechos de la maternidad, incrementar la jornada laboral, ampliar el período probatorio y eliminar o reducir el derecho  de cesantía. La retrógrada propuesta de los empresarios pretende conseguir  más fuerza de trabajo a cambio de menos dinero.

¿Qué tipo de reforma al Código Laboral necesitan los trabajadores dominicanos?

Nuestra clase obrera necesita un salario mínimo más elevado, cuya indexación anual se produzca automáticamente, para evitar la pérdida de la capacidad de compra del salario; reducir la jornada laboral a 40 horas, de manera que el trabajador disponga de tiempo para invertirlo en su superación, compartir con su familia o recrearse; ampliar los beneficios de la maternidad, de manera que la trabajadora parturienta disponga por lo menos  dos años junto a su criatura, percibiendo el doble de su salario; reducir el período probatorio a un mes, de manera que los derechos del trabajador entren en vigencia en un menor período de tiempo; recibir como bonificación anual equivalente  al 25% de los beneficios de la empresa; derecho al sueldo catorce, que coincida con el inicio del año escolar, para poder financiar las necesidades educativas básicas de sus hijos,   y a beneficiarse económicamente de sus inversiones en la seguridad social antes de que alcance la edad de jubilación.

Es tiempo de hacer lo que nunca se ha hecho, en materia de reforma laboral, y el presidente Danilo Medina Sánchez dispone de una magnífica oportunidad para introducir en el Código Laboral las reformas que necesita la clase obrera,   que debe ser pensada y concretizada en función de acercar la justicia social al mundo laboral, poniendo más dinero en el bolsillo de los trabajadores.


domingo, 23 de febrero de 2014

DE ANTONIO GUZMÁN... A DANILO MEDINA

El doctor Leonel Fernández, abogado, ex presidente de la República, presidente del Partido de la Liberación Dominicano (PLD), y a su decir el único dominicano con capacidad para conceptualizar, se empleó a fondo en su propósito de derrotar al presidente Danilo Medina en el recién pasado Congreso en el que su partido eligió nuevos miembros para el Comité Central y la Comisión Política. 

El León, como han bautizado sus seguidores a Leonel Fernández, lanzó su rugido de guerra en un acto celebrado en Puerto Plata, en compañía del Secretario de Organización y del Tesorero del PLD, el senador Felix Bautista y el ex Ministro de Obras Públicas Víctor Díaz Rúa, a quienes el ex presidente  promovía para ser elevados a titulares de la Comisión Política. Era la manera natural de ir colocando sus fichas en puestos claves para impulsar sus aspiraciones, por cuarta ocasión, a la Presidencia de la República, a la que aspirará para las elecciones que habrán de celebrarse el 20 de mayo del 2016.

Danilo Medina Sánchez es un hombre sencillo, accesible, sin ínfulas de sabelotodo, que contrario a Leonel  Fernández se caracteriza por cumplir con la palabra empeñada, y tan cercano al pueblo que en ese aspecto parece la reencarnación de Don Antonio Guzmán, quien en el 1978 desplazó al intelectual Joaquín Balaguer del poder.  Paradógicamente, Leonel,por su estilo, es percibido como más cercano a Balaguer que a Juan Bosch, el lider histórico y fundador del PLD, y de su gran opositor, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).  
Don Antonio Guzmán Fernández fue un  amigo cercano y colaborador del Profesor Juan Bosch, en cuyo gobierno, primero elegido democráticamente tras el ajusticiamiento del dictador Rafael Trujillo (1961), fue Ministro de Agricultura. Como presidente, Antonio Guzmán se desplazaba sin escolta, solía confundirse con los campesinos y gustaba de las obras pequeñas, esas que benefician directamente a las comunidades más necesitadas.

Danilo Medina es un asiduo visitante de las poblaciones más necesitadas, y en él, la gente humilde, los pequeños empresarios agropecuarios organizados en cooperativas y asociaciones de productores, han encontrado la sensibilidad que se había perdido en la administración pública. Con esa  actitud solidaria, impregnada de pragmatismo productivo y muy democrático, decir que Danilo Medina Sánchez late junto con el corazón del pueblo es un acto de justicia.

Su comportamiento le ha generado beneficios políticos, y el elevado índice de aprobación que tiene su gobierno supera con creces las proyecciones más halagüeñas. Nadie esperaba tanto de Danilo Medina, y el más sorprendido es Leonel Fernández, cuya egolatría exagerada se ha sentido profundamente herida: resentido, ha minimizado los méritos políticos de su némesis dentro del PLD, insinuando veladamente que sus derrotas frente al danilismo es el resultado de las prácticas  clientelistas a través de la repartición de favores y prebenda, o sea que Danilo Medina no lo derrotó por sus méritos, sino que lo derrotó  comprando votos a cambio de dádivas.
Lo cierto es que Daniló Medina superó a Leonel Fernández, limpiamente, y que en el seno del PLD ha surgido una poderosa corriente crítica que representa un despertar esperanzador, en cuanto concierne a derrotar en su seno el caudillismo, representado por Leonel Fernández, a quien la gente que piensa dentro del PLD ve como un obstáculo para el desarrollo de sus proyectos políticos personales, y hasta hay quien lo considera, por su ambición desmedida  y hambre de poder como UN PELIGRO NACIONAL.

A Danilo Medina Sánchez se le critica su aparente inercia en cuanto concierne a la persecución del crimen de corrupción que muchos dominicanos atribuyen a Leonel Fernández y a sus principales colaboradores, en cuyos gobiernos, según organizaciones internacionales que supervisan la calidad del gasto público, la corrupción era rampante, y en su gestión operaba  una poderosa mafia culpable de haber desviado cientos de miles de millones de pesos desde el erario público a cuentas particulares.

Es un crítica inmerecida, pues el Ministerio Público, en la persona de su máximo representante, el Procurador General de la República, Francisco Domnguez Brito, pesiguió activamente a Felix Bautista, la punta del iceberg en la voluminosa operación puesta en practica durante los ocho años del gobierno de Fernñandez para saquear el erario público, principalmente a través de obras pública sobrevaluadas,  y las inicativas del Ministerio Público fueron aplastadas por los jueces de la jurisdicción penal, incluyendo cuatro jueces de los cinco que integran la Cámara Penal de la Suprema Corte de Justicia.

¿Y quien seleccionó a esos magistrados?

Leonel Fernandez hizo la selección de quienes, como jueces, se encargarían de garantizarle impunidad vitalicia.   Ahí está el detalle, y las razones que de antemano determinan el fracaso de cualquier iniciativa de Danilo Medina para perseguir los actos de corrupción atribuidos a Leonel Fernandez y sus colaboradores.

No se trata de FALTA DE VOLUNTAD POLITICA del presidente Danilo Medina, sino de la barrera infranqueable que construyó Leonel Fernández. La voluntad política de Danilo Medina para perseguir los actos de corrupción atribuidos al gobierno de Leonel Fernandez se puso de manifiesto tan pronto asumió su gestión;  lo demostró con la persecución  iniciada por el Procurador General de la República en contra de Felix Bautista,  pues sólo con la autorización del Presidente de la República osaría el Procurador de la República perseguir al principal colaborador de Fernández, quien es  la tercera figura en importancia dentro del esquema orgánico del PLD, pues se trata del Secreatrio de Organización. Quienes le salvaron el pellejo a Bautista fueron los jueces de Leonel Fernández.

Lo mismo sucedió en el 1978. La corrupción rampante fue una de las caracteristica de los doce años de gobierno del doctor Joaquin Balaguer, quien llegó a decir que en su gobierno se habían hecho  millonarias más de 300 personas, y que la corrupción sólo se detenía en la puerta de su despacho. 

La gente común de aquel entonces, y sus  más acreditados voceros, pedían a gritos,como ahora, perseguir a los funcionarios corruptos; pero, lamentablemente la  realidad, creada por la subordinación de la justicia al poder político,  impuso "el borrón y cuenta nueva".   Joaquín Balaguer y sus colaboradores construyeron un blindaje jurídico, controlando la designación de los jueces a través de la Suprema Corte de Justicia; Leonel lo hizo controlando el Consejo Nacional de la Magistratura.

Parecería que la historia dominicana es cíclica, y la rueda, en el 2012, se detuvo en la realidad del 1978; para blindarse jurídicamente, a la Junta Central Electoral (JCE), que al igual que sucede en la actualidad, está bajo el control de un partido político, se le impuso una solución para entregarle a Balaguer la justicia: Sumarle al Partido Reformista todos los votos correspondientes a la abstención electoral de las provincias  María Trinidad Sánchez, El Seibo, Bahoruco y La Altagracia. En esas provincias había ganado el PRD, pero, ¡insólito¡, para que Balaguer controlara la justicia, la JCE determinó que en esas provincias todos los que no acudieron a votar eran reformistas, y los sumaron a la boleta de Balaguer. Así Balaguer sumó cuatro senadores y controló el Senado de la República, que para entonces designaba todos los jueces.  


Leonel Fernández fue  más sutil, efectivo y "generoso", sedujo a Miguel Vargas, el presidente del PRD, "jefe de la oposición" y le dió a  una ñapa,  a cambio de que le sumara los votos que le faltaban a su proyecto de reforma constitucional. Con su Constitución,  Leonel Fernández creó las condiciones que le permitieron controlar la justicia, garantizando impunidad para sí y quienes, al igual que Félix Bautista, le acompañaron en la tarea de aprovechar la función pública para hacer dinero. 

Balaguer retornó al poder, y ya sabemos lo que hizo: desconocer la voluntad popular en el 1990 y en el 1994, y legarnos  el crimen impune de Narciso González.

Danilo Medina Sánchez ha acumulado la fuerza necesaria para atajar la ambición desbordada de Leonel Fernández.  Si hay un propósito común que debía por sí tener suficiente fuerza de cohesión para unificarnos, ese es  impedir que levante vuelo EL PELIGRO NACIONAL que representa El León, que  volvería a entregar por espejitos el oro dominicano, como lo hizo con el contrato de la Barry Gold, o a concertar negocios subripticios como el caso de la Sund Land,  o a desviar recursos para pagar obras que no se construyeron,   pues al perro huevero, aunque le quemen la el hocico, sigue comiendo huevos.

Así como los buenos dominicanos siguen profesando afectos a Don Antonio Guzmán, por haber humanizado el ejercicio del poder, lo mismo hará con Danilo Medina, que a los méritos de su gestión está en condiciones  de legarnos un país sin Leonel Fernández.

sábado, 15 de febrero de 2014

DANILO AMANSÓ AL LEÓN


El Partido Leonelista Danilista (PLD) concluyó  su  VII Congreso,  en el cual incrementaron las matrículas de sus dos principales órganos de dirección: El Comité Central y la Comisión Política. El poderoso presidente del PLD, Leonel Fernández,  se tiró a la calle, empleándose a fondo en la promoción de sus candidatos, entre ellos su delfín y socio, Félix Bautista, quien estuvo a su lado cuando rugió en Puerto Plata, desafiante, anunciado que ya el león estaba en la arena.

Los analistas daban como un hecho la elección de Félix Bautista, actual Secretario de Organización del PLD, quien además de contar con el apoyo del presidente del partido tenía a su favor su propio trabajo, intenso y decisivo en las victorias electorales de su organización.

Todos los integrantes  del Comité Central que siguen las orientaciones  de Leonel Fernández sufragaron a favor del ingeniero Félix Bautista , y todos los que siguen a Danilo Medina votaron a favor de los danilistas. Félix apenas obtuvo los 222 votos de Leonel Fernández, mientras que los candidatos danilistas triunfadores  sobrepasaron los 390 sufragios. Uno de ellos obtuvo  398 votos. Leonel Fernández, con el rostro demudado por la incomodidad que le causó la inesperada y apabullante derrota, asumió con aparente estoicismo la dura realidad, o por lo menos guardó las apariencias para no discordar con la trascendencia del evento. Juramentó y felicitó a los ganadores.

Días antes, en una reunión de la Comisión Política, Leonel Fernández, astutamente, propuso la elaboración de una plancha común para ser sometida a la consideración del Comité Central; pero, Danilo, conocedor como nadie de la correlación de fuerzas a lo interno del partido, a sabiendas que contaba con una aplastante mayoría en el Comité Central,  le llevó la contraria.

Era la segunda derrota que le infligía a Fernández su parsimonioso adversario; la primera se la produjo en la base del partido, cuya militancia, semanas antes, había barrido a nivel nacional con los candidatos leonelistas. La tercera derrota, en el Comité Central, le puso la tapa al pomo… y provocó que Leonel Fernández perdiera los estribos y tronara, en un artículo que destila veneno, en contra de los seudo liderazgos políticos, efímeros como llamaradas de tuzas, que se apoyan en papelitos y prebendas. El común de los ciudadanos interpretó  los sollozos del ex presidente Fernández, como una velada alusión al uso de los recursos públicos en contra de sus seguidores.

 Los dardos no  podían tener otro blanco que no fuera  Danilo Medina, pues los gritos desaforados y estridentes  de leonelistas que mordieron el polvo de la derrota atribuían la misma al uso abusivo de los recursos del Estado por parte de los seguidores del Presidente de la República. El robo de urnas, el trastrueque de listados y la compra de votos fueron algunas de las anomalías denunciadas por los derrotados. No faltaron muertos y heridos.

La realidad es que del partido  pacientemente educado por el profesor Juan Bosch apenas queda el nombre, pues sus principios y su mística paulatinamente se  diluyeron tan pronto sus dirigentes saborearon las mieles del poder, y aunque sus principales dirigentes proclaman que en el PLD nadie ganó ni perdió, la percepción del público, incluyendo los peledeistas, es que la mayoría prefiere a Danilo Medina,y si sus correligionarios lo prefieren porque lo perciben como el nuevo patrón de la clientela política, simplemente es el resultado de la degradación política patrocinada por Leonel Fernández, quien no vaciló en el uso masivo de los recursos del Estado para mantenerse en el poder, y hasta para aplastar el desafío que le planteó Danilo Medina, a quien calificó como un serruchador de palos, en el 2004.

La egolatría de Leonel Fernández no resistió los triunfos de Danilo Medina, quien reaccionó al sorpresivo y artero ataque del ex presidente Fernández recordándole, sutilmente, lo improductiva y decepcionante que resultó su gestión de gobierno  debido al incumplimiento de sus promesas.

Danilo le acaba de manifestar, y es su respuesta  a las insinuaciones de Leonel, el presidente del PLD, que no le interesa ser líder y que no piensa en un segundo período. No obstante, resulta muy cuesta arriba, por ilógico, no asociar el control y dominio de los órganos del partido a la concreción de un proyecto político ambicioso, que para crecer y consolidarse, primeramente tiene que arrinconar a Leonel Fernández.

La estrategia de Danilo Medina, fríamente calculada, le está produciendo los frutos esperados; El omnipotente liderazgo  que ejercía Leonel Fernández en todas las estructuras y niveles del Partido de la Liberación Dominicana ha salido maltrecho de las primeras escaramuzas, y el rugido del león  ya  no asusta a nadie. Danilo Medina tiene al león agarrado por el rabo, y Leonel es demasiado sagaz e intuitivo para no darse cuenta que carece de fuerza para vencer el poder del Estado, y que su adversario, un zorro vestido de oveja, tiene la sartén por el mango, y la usará para golpearlo cada vez que sea necesario . El enfrentamiento Danilo-Leonel es irreversible, pues es lo que suele  suceder cada vez que en una organización política coexisten dos fuerzas  antagónicas poderosas . El enfrentamiento abierto entre Danilo y Leonel es  asunto de tiempo, y la oposición debe prepararse para cuando ocurra la hecatombe peledeista.

Así las cosas,  no es del todo descabellado aventurar que el PRD de Miguel Vargas, secuestrado para tales fines, sirva de refugio a la fiera herida, y que Leonel Fernández en las próximas elecciones per$uada y conforme   la mutual Fernández-Vargas, para culminar su extraordinaria carrera política como candidato presidencial del PRD y, como decimos en esta tierra, reírse con las muelas de atrás.

Tampoco resultaría extraño que el PLD post Leonel  pacte con las fuerzas políticas que se organicen en La Convergencia, pues la única inferencia lógica derivada de los resultados del congreso del PLD es que  Danilo Medina ha acumulado fuerzas para domesticar al león, y no le dará chance para levantar cabeza.
El momento  es único, irrepetible y subyugante. Vivirlo es un privilegio, y hay que seguir las peripecias con atención; la olla política  está hirviendo, repleta de ingredientes veleidosos… y cualquier cosa puede suceder. Como la juventud es nervio, pimienta y levadura, haría bien  en sentirse convocada y echar sus ingredientes en la paila, pues su futuro se está cociendo en esa olla, y su participación hace falta para que el guiso quede a punto.

Mientras tanto, aplaudamos los avances del Presidente Danilo Medina, pues sus triunfos son un avance para desarticular la estructura criminal que sirvió a Leonel Fernández para saquear al Estado Dominicano.




viernes, 14 de febrero de 2014

EL ROBO DEL PRD

El territorio que hoy ocupa la República Dominicana está siendo saqueado brutalmente desde finales del siglo XV.  Sus riquezas, inagotables, han servido para construir colosales fortunas, siempre amasadas con los sacrificios de la gente humilde, que han aportado sudor, lágrimas y sangre... incluso la vida, para que una reducida élite vivan como dioses, con poder para decidir la suerte de las mayorías. Una y otra vez, el pueblo caído y pisoteado, cuán Ave Fénix, renace de sus cenizas, y comienza  a reconstruir sus sueños, atrapada en el presentimiento fatalista de que una vez más, como siempre, volverá a caer cuando esté a punto  de creer alcanzarlos, o cuando sus esperanzas marchitas comiencen a reverdecer. 
La lucha del pueblo contra la voracidad de las langostas que le privan de los frutos  de su cosecha, ha sido difícil, ardua, cuesta arriba y estéril.

Se organiza mil veces, !un millón!, abrazando las propuestas redentoras que le venden los que dicen defender su causa, y desengañado, en vez de trillar su propio camino, no tarda en ser seducido por un nuevo señuelo. Hoy, por su aparente inercia, parece que  ni piensa, y las ideologías no le atraen; mas bien prefiere convertirse en cliente de los oportunistas pragmáticos, aunque lo compren con dinero robado, como única alternativa para seguir mal viviendo. 


La capacidad de asombro, entumecida por el tráfago diario para sobrevivir un día más la inseguridad que nos abate, se ha perdido, y el lavado de cerebro de la propaganda oficial, sostenida con miles de millones de pesos del erario público y cientos de periodistas y comunicadores que vendieron su pluma y su conciencia, ha suscitado un estado de alienación  que tiene un efecto paralizante.

Pequeñas resistencias insisten en ser diferentes, pero su grito débil carece de potencia para despertar la emoción colectiva. 

Quedaba un espacio para socializar propuestas diferentes, representado por los remanentes del pensamiento político preconizado por José Francisco Peña Gómez, y desde ese espacio, identificado con la sigla PRD, quienes  hacían pedagogía política, hilvanaban interpretaciones objetivas de la realidad social, desenmascarado las falacias oficialistas y poniendo al alcance de las mayorias, en lenguaje llano, la comprensión del fenómeno económico. Gracias a ellos, a investigadores acuciosos, comprendimos la estructura mafiosa y los mecanismos de enriquecimiento ilícito utilizados por funcionarios ladrones para enriquecerse a costa del Estado.
Hoy ya no tenemos ese espacio. Al pueblo le robaron el PRD, su principal instrumento de lucha política y social, y su única escuela de democracia. Con su última decisión, otorgando calidad de Comisión Política a una comelona pagada por Miguel Vargas a un grupo de clientes, los jueces del Tribunal Superior Electoral le dieron un tiro de gracia al sentido común. 
 Los que se robaron al PRD constituyen una asociación de malhechores, que con premeditación, decidieron desconocer los postulados de la Constitución de la República, ex profeso, para privar al pueblo de su patrimonio político más importante. Ya no hay PRD. Corresponde al pueblo, una vez más, construir un nuevo espacio.

Los delincuentes que integran el mal llamado Tribunal Superior Electoral han cometido un crimen de lesa patria, y junto a Leonel Fernández y Miguel Vargas, forman una auténtica asociación de malhechores, cuyo crimen deleznable es una puñalada al alma nacional, pues el PRD constituye un sentimiento profundamente enraizado en la conciencia de millones de dominicanos.  
Esas personas han impedido a millones de dominicanos el ejercicio de sus derechos políticos. Nos han reducido como ciudadanos, violando derechos fundamentales reconocidos en la Constitución. Los jueces del TSE, Fernández y Vargas, son los autores de un robo descarado:  SE ROBARON EL PRD;  es la primera vez que en un país se roban un partido político, pero como vivimos en la República Dominicana, un país sin institucionalidad, carcomido por los gérmenes patógenos que inoculó Leonel Fernández en la sociedad dominicana, el robo quedará impune, y sus autores seguirán haciendo daño a la sociedad dominicana, sin consecuencias, pues en nuestro país el Estado de Derecho  está en bancarrota.  Sin dudas, por lo cuantioso del botín, el robo del PRD es el robo del siglo.

Sólo el pueblo en lucha constante, organizado, tiene poder para fumigar la plaga que mató al Partido Revolucionario Dominicano.  Aprovechemos el espacio que nos abre la Convergencia... y ya habrá tiempo para cobrarle a los ladrones.