domingo, 23 de febrero de 2014

DE ANTONIO GUZMÁN... A DANILO MEDINA

El doctor Leonel Fernández, abogado, ex presidente de la República, presidente del Partido de la Liberación Dominicano (PLD), y a su decir el único dominicano con capacidad para conceptualizar, se empleó a fondo en su propósito de derrotar al presidente Danilo Medina en el recién pasado Congreso en el que su partido eligió nuevos miembros para el Comité Central y la Comisión Política. 

El León, como han bautizado sus seguidores a Leonel Fernández, lanzó su rugido de guerra en un acto celebrado en Puerto Plata, en compañía del Secretario de Organización y del Tesorero del PLD, el senador Felix Bautista y el ex Ministro de Obras Públicas Víctor Díaz Rúa, a quienes el ex presidente  promovía para ser elevados a titulares de la Comisión Política. Era la manera natural de ir colocando sus fichas en puestos claves para impulsar sus aspiraciones, por cuarta ocasión, a la Presidencia de la República, a la que aspirará para las elecciones que habrán de celebrarse el 20 de mayo del 2016.

Danilo Medina Sánchez es un hombre sencillo, accesible, sin ínfulas de sabelotodo, que contrario a Leonel  Fernández se caracteriza por cumplir con la palabra empeñada, y tan cercano al pueblo que en ese aspecto parece la reencarnación de Don Antonio Guzmán, quien en el 1978 desplazó al intelectual Joaquín Balaguer del poder.  Paradógicamente, Leonel,por su estilo, es percibido como más cercano a Balaguer que a Juan Bosch, el lider histórico y fundador del PLD, y de su gran opositor, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).  
Don Antonio Guzmán Fernández fue un  amigo cercano y colaborador del Profesor Juan Bosch, en cuyo gobierno, primero elegido democráticamente tras el ajusticiamiento del dictador Rafael Trujillo (1961), fue Ministro de Agricultura. Como presidente, Antonio Guzmán se desplazaba sin escolta, solía confundirse con los campesinos y gustaba de las obras pequeñas, esas que benefician directamente a las comunidades más necesitadas.

Danilo Medina es un asiduo visitante de las poblaciones más necesitadas, y en él, la gente humilde, los pequeños empresarios agropecuarios organizados en cooperativas y asociaciones de productores, han encontrado la sensibilidad que se había perdido en la administración pública. Con esa  actitud solidaria, impregnada de pragmatismo productivo y muy democrático, decir que Danilo Medina Sánchez late junto con el corazón del pueblo es un acto de justicia.

Su comportamiento le ha generado beneficios políticos, y el elevado índice de aprobación que tiene su gobierno supera con creces las proyecciones más halagüeñas. Nadie esperaba tanto de Danilo Medina, y el más sorprendido es Leonel Fernández, cuya egolatría exagerada se ha sentido profundamente herida: resentido, ha minimizado los méritos políticos de su némesis dentro del PLD, insinuando veladamente que sus derrotas frente al danilismo es el resultado de las prácticas  clientelistas a través de la repartición de favores y prebenda, o sea que Danilo Medina no lo derrotó por sus méritos, sino que lo derrotó  comprando votos a cambio de dádivas.
Lo cierto es que Daniló Medina superó a Leonel Fernández, limpiamente, y que en el seno del PLD ha surgido una poderosa corriente crítica que representa un despertar esperanzador, en cuanto concierne a derrotar en su seno el caudillismo, representado por Leonel Fernández, a quien la gente que piensa dentro del PLD ve como un obstáculo para el desarrollo de sus proyectos políticos personales, y hasta hay quien lo considera, por su ambición desmedida  y hambre de poder como UN PELIGRO NACIONAL.

A Danilo Medina Sánchez se le critica su aparente inercia en cuanto concierne a la persecución del crimen de corrupción que muchos dominicanos atribuyen a Leonel Fernández y a sus principales colaboradores, en cuyos gobiernos, según organizaciones internacionales que supervisan la calidad del gasto público, la corrupción era rampante, y en su gestión operaba  una poderosa mafia culpable de haber desviado cientos de miles de millones de pesos desde el erario público a cuentas particulares.

Es un crítica inmerecida, pues el Ministerio Público, en la persona de su máximo representante, el Procurador General de la República, Francisco Domnguez Brito, pesiguió activamente a Felix Bautista, la punta del iceberg en la voluminosa operación puesta en practica durante los ocho años del gobierno de Fernñandez para saquear el erario público, principalmente a través de obras pública sobrevaluadas,  y las inicativas del Ministerio Público fueron aplastadas por los jueces de la jurisdicción penal, incluyendo cuatro jueces de los cinco que integran la Cámara Penal de la Suprema Corte de Justicia.

¿Y quien seleccionó a esos magistrados?

Leonel Fernandez hizo la selección de quienes, como jueces, se encargarían de garantizarle impunidad vitalicia.   Ahí está el detalle, y las razones que de antemano determinan el fracaso de cualquier iniciativa de Danilo Medina para perseguir los actos de corrupción atribuidos a Leonel Fernandez y sus colaboradores.

No se trata de FALTA DE VOLUNTAD POLITICA del presidente Danilo Medina, sino de la barrera infranqueable que construyó Leonel Fernández. La voluntad política de Danilo Medina para perseguir los actos de corrupción atribuidos al gobierno de Leonel Fernandez se puso de manifiesto tan pronto asumió su gestión;  lo demostró con la persecución  iniciada por el Procurador General de la República en contra de Felix Bautista,  pues sólo con la autorización del Presidente de la República osaría el Procurador de la República perseguir al principal colaborador de Fernández, quien es  la tercera figura en importancia dentro del esquema orgánico del PLD, pues se trata del Secreatrio de Organización. Quienes le salvaron el pellejo a Bautista fueron los jueces de Leonel Fernández.

Lo mismo sucedió en el 1978. La corrupción rampante fue una de las caracteristica de los doce años de gobierno del doctor Joaquin Balaguer, quien llegó a decir que en su gobierno se habían hecho  millonarias más de 300 personas, y que la corrupción sólo se detenía en la puerta de su despacho. 

La gente común de aquel entonces, y sus  más acreditados voceros, pedían a gritos,como ahora, perseguir a los funcionarios corruptos; pero, lamentablemente la  realidad, creada por la subordinación de la justicia al poder político,  impuso "el borrón y cuenta nueva".   Joaquín Balaguer y sus colaboradores construyeron un blindaje jurídico, controlando la designación de los jueces a través de la Suprema Corte de Justicia; Leonel lo hizo controlando el Consejo Nacional de la Magistratura.

Parecería que la historia dominicana es cíclica, y la rueda, en el 2012, se detuvo en la realidad del 1978; para blindarse jurídicamente, a la Junta Central Electoral (JCE), que al igual que sucede en la actualidad, está bajo el control de un partido político, se le impuso una solución para entregarle a Balaguer la justicia: Sumarle al Partido Reformista todos los votos correspondientes a la abstención electoral de las provincias  María Trinidad Sánchez, El Seibo, Bahoruco y La Altagracia. En esas provincias había ganado el PRD, pero, ¡insólito¡, para que Balaguer controlara la justicia, la JCE determinó que en esas provincias todos los que no acudieron a votar eran reformistas, y los sumaron a la boleta de Balaguer. Así Balaguer sumó cuatro senadores y controló el Senado de la República, que para entonces designaba todos los jueces.  


Leonel Fernández fue  más sutil, efectivo y "generoso", sedujo a Miguel Vargas, el presidente del PRD, "jefe de la oposición" y le dió a  una ñapa,  a cambio de que le sumara los votos que le faltaban a su proyecto de reforma constitucional. Con su Constitución,  Leonel Fernández creó las condiciones que le permitieron controlar la justicia, garantizando impunidad para sí y quienes, al igual que Félix Bautista, le acompañaron en la tarea de aprovechar la función pública para hacer dinero. 

Balaguer retornó al poder, y ya sabemos lo que hizo: desconocer la voluntad popular en el 1990 y en el 1994, y legarnos  el crimen impune de Narciso González.

Danilo Medina Sánchez ha acumulado la fuerza necesaria para atajar la ambición desbordada de Leonel Fernández.  Si hay un propósito común que debía por sí tener suficiente fuerza de cohesión para unificarnos, ese es  impedir que levante vuelo EL PELIGRO NACIONAL que representa El León, que  volvería a entregar por espejitos el oro dominicano, como lo hizo con el contrato de la Barry Gold, o a concertar negocios subripticios como el caso de la Sund Land,  o a desviar recursos para pagar obras que no se construyeron,   pues al perro huevero, aunque le quemen la el hocico, sigue comiendo huevos.

Así como los buenos dominicanos siguen profesando afectos a Don Antonio Guzmán, por haber humanizado el ejercicio del poder, lo mismo hará con Danilo Medina, que a los méritos de su gestión está en condiciones  de legarnos un país sin Leonel Fernández.

sábado, 15 de febrero de 2014

DANILO AMANSÓ AL LEÓN


El Partido Leonelista Danilista (PLD) concluyó  su  VII Congreso,  en el cual incrementaron las matrículas de sus dos principales órganos de dirección: El Comité Central y la Comisión Política. El poderoso presidente del PLD, Leonel Fernández,  se tiró a la calle, empleándose a fondo en la promoción de sus candidatos, entre ellos su delfín y socio, Félix Bautista, quien estuvo a su lado cuando rugió en Puerto Plata, desafiante, anunciado que ya el león estaba en la arena.

Los analistas daban como un hecho la elección de Félix Bautista, actual Secretario de Organización del PLD, quien además de contar con el apoyo del presidente del partido tenía a su favor su propio trabajo, intenso y decisivo en las victorias electorales de su organización.

Todos los integrantes  del Comité Central que siguen las orientaciones  de Leonel Fernández sufragaron a favor del ingeniero Félix Bautista , y todos los que siguen a Danilo Medina votaron a favor de los danilistas. Félix apenas obtuvo los 222 votos de Leonel Fernández, mientras que los candidatos danilistas triunfadores  sobrepasaron los 390 sufragios. Uno de ellos obtuvo  398 votos. Leonel Fernández, con el rostro demudado por la incomodidad que le causó la inesperada y apabullante derrota, asumió con aparente estoicismo la dura realidad, o por lo menos guardó las apariencias para no discordar con la trascendencia del evento. Juramentó y felicitó a los ganadores.

Días antes, en una reunión de la Comisión Política, Leonel Fernández, astutamente, propuso la elaboración de una plancha común para ser sometida a la consideración del Comité Central; pero, Danilo, conocedor como nadie de la correlación de fuerzas a lo interno del partido, a sabiendas que contaba con una aplastante mayoría en el Comité Central,  le llevó la contraria.

Era la segunda derrota que le infligía a Fernández su parsimonioso adversario; la primera se la produjo en la base del partido, cuya militancia, semanas antes, había barrido a nivel nacional con los candidatos leonelistas. La tercera derrota, en el Comité Central, le puso la tapa al pomo… y provocó que Leonel Fernández perdiera los estribos y tronara, en un artículo que destila veneno, en contra de los seudo liderazgos políticos, efímeros como llamaradas de tuzas, que se apoyan en papelitos y prebendas. El común de los ciudadanos interpretó  los sollozos del ex presidente Fernández, como una velada alusión al uso de los recursos públicos en contra de sus seguidores.

 Los dardos no  podían tener otro blanco que no fuera  Danilo Medina, pues los gritos desaforados y estridentes  de leonelistas que mordieron el polvo de la derrota atribuían la misma al uso abusivo de los recursos del Estado por parte de los seguidores del Presidente de la República. El robo de urnas, el trastrueque de listados y la compra de votos fueron algunas de las anomalías denunciadas por los derrotados. No faltaron muertos y heridos.

La realidad es que del partido  pacientemente educado por el profesor Juan Bosch apenas queda el nombre, pues sus principios y su mística paulatinamente se  diluyeron tan pronto sus dirigentes saborearon las mieles del poder, y aunque sus principales dirigentes proclaman que en el PLD nadie ganó ni perdió, la percepción del público, incluyendo los peledeistas, es que la mayoría prefiere a Danilo Medina,y si sus correligionarios lo prefieren porque lo perciben como el nuevo patrón de la clientela política, simplemente es el resultado de la degradación política patrocinada por Leonel Fernández, quien no vaciló en el uso masivo de los recursos del Estado para mantenerse en el poder, y hasta para aplastar el desafío que le planteó Danilo Medina, a quien calificó como un serruchador de palos, en el 2004.

La egolatría de Leonel Fernández no resistió los triunfos de Danilo Medina, quien reaccionó al sorpresivo y artero ataque del ex presidente Fernández recordándole, sutilmente, lo improductiva y decepcionante que resultó su gestión de gobierno  debido al incumplimiento de sus promesas.

Danilo le acaba de manifestar, y es su respuesta  a las insinuaciones de Leonel, el presidente del PLD, que no le interesa ser líder y que no piensa en un segundo período. No obstante, resulta muy cuesta arriba, por ilógico, no asociar el control y dominio de los órganos del partido a la concreción de un proyecto político ambicioso, que para crecer y consolidarse, primeramente tiene que arrinconar a Leonel Fernández.

La estrategia de Danilo Medina, fríamente calculada, le está produciendo los frutos esperados; El omnipotente liderazgo  que ejercía Leonel Fernández en todas las estructuras y niveles del Partido de la Liberación Dominicana ha salido maltrecho de las primeras escaramuzas, y el rugido del león  ya  no asusta a nadie. Danilo Medina tiene al león agarrado por el rabo, y Leonel es demasiado sagaz e intuitivo para no darse cuenta que carece de fuerza para vencer el poder del Estado, y que su adversario, un zorro vestido de oveja, tiene la sartén por el mango, y la usará para golpearlo cada vez que sea necesario . El enfrentamiento Danilo-Leonel es irreversible, pues es lo que suele  suceder cada vez que en una organización política coexisten dos fuerzas  antagónicas poderosas . El enfrentamiento abierto entre Danilo y Leonel es  asunto de tiempo, y la oposición debe prepararse para cuando ocurra la hecatombe peledeista.

Así las cosas,  no es del todo descabellado aventurar que el PRD de Miguel Vargas, secuestrado para tales fines, sirva de refugio a la fiera herida, y que Leonel Fernández en las próximas elecciones per$uada y conforme   la mutual Fernández-Vargas, para culminar su extraordinaria carrera política como candidato presidencial del PRD y, como decimos en esta tierra, reírse con las muelas de atrás.

Tampoco resultaría extraño que el PLD post Leonel  pacte con las fuerzas políticas que se organicen en La Convergencia, pues la única inferencia lógica derivada de los resultados del congreso del PLD es que  Danilo Medina ha acumulado fuerzas para domesticar al león, y no le dará chance para levantar cabeza.
El momento  es único, irrepetible y subyugante. Vivirlo es un privilegio, y hay que seguir las peripecias con atención; la olla política  está hirviendo, repleta de ingredientes veleidosos… y cualquier cosa puede suceder. Como la juventud es nervio, pimienta y levadura, haría bien  en sentirse convocada y echar sus ingredientes en la paila, pues su futuro se está cociendo en esa olla, y su participación hace falta para que el guiso quede a punto.

Mientras tanto, aplaudamos los avances del Presidente Danilo Medina, pues sus triunfos son un avance para desarticular la estructura criminal que sirvió a Leonel Fernández para saquear al Estado Dominicano.




viernes, 14 de febrero de 2014

EL ROBO DEL PRD

El territorio que hoy ocupa la República Dominicana está siendo saqueado brutalmente desde finales del siglo XV.  Sus riquezas, inagotables, han servido para construir colosales fortunas, siempre amasadas con los sacrificios de la gente humilde, que han aportado sudor, lágrimas y sangre... incluso la vida, para que una reducida élite vivan como dioses, con poder para decidir la suerte de las mayorías. Una y otra vez, el pueblo caído y pisoteado, cuán Ave Fénix, renace de sus cenizas, y comienza  a reconstruir sus sueños, atrapada en el presentimiento fatalista de que una vez más, como siempre, volverá a caer cuando esté a punto  de creer alcanzarlos, o cuando sus esperanzas marchitas comiencen a reverdecer. 
La lucha del pueblo contra la voracidad de las langostas que le privan de los frutos  de su cosecha, ha sido difícil, ardua, cuesta arriba y estéril.

Se organiza mil veces, !un millón!, abrazando las propuestas redentoras que le venden los que dicen defender su causa, y desengañado, en vez de trillar su propio camino, no tarda en ser seducido por un nuevo señuelo. Hoy, por su aparente inercia, parece que  ni piensa, y las ideologías no le atraen; mas bien prefiere convertirse en cliente de los oportunistas pragmáticos, aunque lo compren con dinero robado, como única alternativa para seguir mal viviendo. 


La capacidad de asombro, entumecida por el tráfago diario para sobrevivir un día más la inseguridad que nos abate, se ha perdido, y el lavado de cerebro de la propaganda oficial, sostenida con miles de millones de pesos del erario público y cientos de periodistas y comunicadores que vendieron su pluma y su conciencia, ha suscitado un estado de alienación  que tiene un efecto paralizante.

Pequeñas resistencias insisten en ser diferentes, pero su grito débil carece de potencia para despertar la emoción colectiva. 

Quedaba un espacio para socializar propuestas diferentes, representado por los remanentes del pensamiento político preconizado por José Francisco Peña Gómez, y desde ese espacio, identificado con la sigla PRD, quienes  hacían pedagogía política, hilvanaban interpretaciones objetivas de la realidad social, desenmascarado las falacias oficialistas y poniendo al alcance de las mayorias, en lenguaje llano, la comprensión del fenómeno económico. Gracias a ellos, a investigadores acuciosos, comprendimos la estructura mafiosa y los mecanismos de enriquecimiento ilícito utilizados por funcionarios ladrones para enriquecerse a costa del Estado.
Hoy ya no tenemos ese espacio. Al pueblo le robaron el PRD, su principal instrumento de lucha política y social, y su única escuela de democracia. Con su última decisión, otorgando calidad de Comisión Política a una comelona pagada por Miguel Vargas a un grupo de clientes, los jueces del Tribunal Superior Electoral le dieron un tiro de gracia al sentido común. 
 Los que se robaron al PRD constituyen una asociación de malhechores, que con premeditación, decidieron desconocer los postulados de la Constitución de la República, ex profeso, para privar al pueblo de su patrimonio político más importante. Ya no hay PRD. Corresponde al pueblo, una vez más, construir un nuevo espacio.

Los delincuentes que integran el mal llamado Tribunal Superior Electoral han cometido un crimen de lesa patria, y junto a Leonel Fernández y Miguel Vargas, forman una auténtica asociación de malhechores, cuyo crimen deleznable es una puñalada al alma nacional, pues el PRD constituye un sentimiento profundamente enraizado en la conciencia de millones de dominicanos.  
Esas personas han impedido a millones de dominicanos el ejercicio de sus derechos políticos. Nos han reducido como ciudadanos, violando derechos fundamentales reconocidos en la Constitución. Los jueces del TSE, Fernández y Vargas, son los autores de un robo descarado:  SE ROBARON EL PRD;  es la primera vez que en un país se roban un partido político, pero como vivimos en la República Dominicana, un país sin institucionalidad, carcomido por los gérmenes patógenos que inoculó Leonel Fernández en la sociedad dominicana, el robo quedará impune, y sus autores seguirán haciendo daño a la sociedad dominicana, sin consecuencias, pues en nuestro país el Estado de Derecho  está en bancarrota.  Sin dudas, por lo cuantioso del botín, el robo del PRD es el robo del siglo.

Sólo el pueblo en lucha constante, organizado, tiene poder para fumigar la plaga que mató al Partido Revolucionario Dominicano.  Aprovechemos el espacio que nos abre la Convergencia... y ya habrá tiempo para cobrarle a los ladrones.



lunes, 10 de febrero de 2014

EL ROSTRO DEL HAMBRE, LA RESIGNACIÓN Y LA INCERTIDUMBRE

La economía dominicana, según las estadísticas oficiales, creció por encima del resto de las economías latinoamericanas y del Caribe, pero nadie con dos dedos de frente le cree al gobierno de Danilo Medina, aunque debido a la emotividad, simplicidad y conformidad del criollo, que suele evaluar a sus gobernantes únicamente comparándolos con la gestión anterior, ha dado en colocar a Medina  en un nivel de preferencia y aceptación inusitados, otorgándole constantemente, en sus casi dos años de gobierno, un 87% de aceptación. 

La gente común aplaude a Danilo, aunque se esté cayendo muerta del hambre y mire el porvenir con incertidumbre creciente y resignación fatalista, y su gozo, intuyo, no es porque espere cambios positivos en sus vidas, sino por la satisfacción de que surgiera alguien que los vengue de las mentiras de Leonel Fernández, cuyos gobiernos corruptos hasta la médula saquearon el Estado Dominicano y lo endeudaron hasta límites insostenibles para satisfacer su egolatría y derivar beneficios personales de inversiones improductivas para la República Dominicana.

La expresión del rostro que ilustra este aporte habla por sí mismo, y no ha sido extraida de los archivos donde se guardan los recuerdos del holocausto judío sino de un paraje de San José de Ocoa, y habla  más que todas las palabras del mundo en todos los idiomas: Hambre, angustia, resignación, incertidumbre, TRISTEZA PROFUNDA QUE LLEGA HASTA EL ALMA...

Es el rostro de una persona que vive en la zona rural de San José de Ocoa, donde el hambre llegó para quedarse, y no hay Tarjeta de Solidaridad capaz de superarla ni programitas sociales que modifiquen las condiciones sociales y económicas en que se consumen todas las poblaciones rurales dominicanas, que mientras más alejadas de Santo Domingo, la capital, y más encumbradas se encuentren en las montañas, más necesidades insatisfechas padecen.

El rostro podría corresponder a un hombre o a una mujer, pues cuando se está a punto de morir de inanición lo masculino y lo femenino se confunden, y la principal causa del drama es el DESEMPLEO.  El asunto tiene respuesta, y se resuelve con un poquito de creatividad y aplicando con responsabilidad la ley laboral.

El rostro es de una campesina ocoeña, que durante cientos de años, desde que se tiene registro de presencia humana en la zona, ha sabido ser una trabajadora tenaz e incansable, con una capacidad de resistencia increíble, sobre cuyos hombros ha descansado la seguridad alimentaria de la familia. Lo hizo cuando Ocoa producía en grandes cantidades el mejor café dominicano; lo hizo cuando el cultivo del maní era la alcancía del campesino minifundista, y cuando esos cultivos dejaron de ser rentables trató de sobrevivir de una agricultura precaria de frutos menores.

Las cosas han cambiado. Ya no se siembra maní en Ocoa y las plantaciones de café no lograron recuperarse de los estragos producidos por el ciclón David. Ahora es el tiempo de las plantaciones de aguacate y de los invernaderos, cultivos y prácticas inalcanzable para el agricultor promedio.

Los agroempresarios se inclinaron por la mano de obra haitiana, y de 3400 personas que trabajan en los invernaderos, 2800 son haitianos; los plantadores de aguacates siguen la misma tendencia, y el echa día ocoeño se ha visto desplazado en su propia tierra; los hombres han optado por convertirse en motoconchistas y las mujeres se han quedado sin pito y sin flauta. No hay donde ganarse un peso, y como mensualmente una gran parte de las divisas que produce la exportación de vegetales se envía hacia Haití, la actividad comercial languidece y la provincia permanece estancada, incluso demográficamente, pues Ocoa tiene la misma cantidad de habitantes que hace 50 años.

Ahora que se anuncia la creación de una escuela vocacional en la que se impartirán carreras técnicas, haría bien la autoridad competente en determinar cuales son los conocimientos que necesitan los ocoeños sin trabajo, hombres y mujeres, para insertarse en su propia tierra en la actividad productiva. Si el trabajador de invernadero o de las plantaciones de aguacates requiere de conocimientos especializados, esa escuela o el Infotep debe asumir la tarea educativa. Lo mismo si se trata de formar apicultores, etc.

En cuanto al salario que pagan los agroempresarios, si uno de los motivos para preferir a los haitianos es pagarles menos y evadir el costo de la seguridad social,  porque sólo así es rentable la actividad, corresponde al gobierno buscar alternativas, y una de ellas podría ser asumir una parte del salario y crear facilidades a los empresarios, beneficiándoles con incentivos similares a los que se instalan en zonas francas. Transformar en un trabajador agrícola tecnificado a una persona que hoy recibe todos los meses 300 pesos como bonogás y 700 en una Tarjeta de Solidaridad, y seguir asistiéndolo como trabajador de un invernadero, es factible, y sería el comienzo para nacionalizar el trabajo y dignificar la vida del  trabajador dominicano, y no mantenerlo arrodillado en espera de un subsidio social que sirve únicamente para atarlo a la miseria secular y tenerlo disponible como voto cautivo para las próximas elecciones.

Los parajes de la zona rural ocoeña se están quedando vacíos, y la miseria desesperada que se aposenta en los alrededores de la zona urbana hará cualquier cosa indebida para no morirse de hambre. La imagen elocuente del rostro que sin hablar lo dice todo, clama por la intervención de la sensibilidad y la inteligencia dominicana. Las elecciones para elegir presidentes, alcaldes, diputados y senadores se está convirtiendo en una pérdida de tiempo... y la desesperación acosada podría optar por alternativas que aunque la lleven al holocausto por lo menos le permitirán morir de pies, no echado como un perro sarnoso e invalido a la orilla de un fogón apagado.