martes, 16 de octubre de 2012

LA HORA DE OCOA

La distancia del Cruce de Ocoa a San José de Ocoa es de 28 kilómetros.  La última reconstrucción de la vía, que incluyó la carpeta asfáltica  que aún se conserva en la mayor parte de su recurrido, y las obras de drenaje, con cunetas encachadas,   alcantarillas, etc. costaron 10 millones de pesos. El costo por kilómetro fue de 357 mil 142 pesos y la obra fue construida en menos de un año. Desde entonces han transcurrido 22 años.

Esos mismos 28 kilómetros fueron adjudicados por el gobierno de Leonel Fernández a la empresa Constructora Rizeck, supervisada por COINSA, y lo primero que hizo la constructora  fue desplegar unas llamativas vallas anunciando que el progreso había llegado a San José de Ocoa. El asunto del contrato es tan hermético que nadie sabe a cuanto ascendió el monto del contrato y cuánto dinero ha pagado el Estado a la Constructora Riczek. Luego de tres años, en los que siempre se anunciaba que el dinero para terminar la carretera estaba incluido en el presupuesto, el proyecto no dio señales de avanzar. 

Cuando se iniciaron los hundimientos del terreno en el tramo de Gengibre, el entonces Ministro de Obras Públicas, Victor Díaz Rúa, anunció que se cambiaría el eje de la carretera para evadir ese tramo.  La misma Constructora Riczek siguió a cargo  de la obra, y el cambio de eje fue el pretexto habitual de las autoridades para justificar la lentitud de los trabajos, que durante meses estuvieron completamente paralizados.

No obstante,  en el año 2010, al entrar en su apogeo la campaña electoral para  las elecciones de término medio, la Constructora Riczek reinició su trabajo  a un ritmo tan  frenético que llamó la atención de todos los ocoeños y suscitó un júbilo colectivo: !Por fin se acordaron de nosotros!

Odonell Casado, uno de los inquietos ocoeños que se interesó en el asunto,  publicó en su blog un extenso reportaje sobre la iniciativa, y en su exposición, refiriéndose a los trabajos de la empresa,  reaccionó dubitativo e inquisidor ante el hermetismo de los encargados de la obra, y tradujo su estado de ánimo con las siguientes palabras: " Fue levantado un campamento donde se guardan los vehículos que trabajan en esta obra, pero donde no se ofrece ningún tipo de información. Habría que saber si esta compañía fue a licitación, si están acortando la vida, si se construirán puentes,  si se corregirá el paso del limón o harán desvío  etc., lo real es que la gente debe estar informada y costará ir a Santo Domingo a ver si la burocracia de estas empresas permiten el absceso a la información y no la maquillan diciendo que el que sabe no está en ese momento. La realidad es que se está trabajando día a día en esta carretera, hasta los domingos, pero nadie sabe que están haciendo y si lo están haciendo bien." Los trabajos fueron suspendidos tan pronto concluyeron las elecciones del 2010, y todavía nadie sabe cuanto pagó el Estado a la Constructora Riczek.

Dos años más tarde, el 25 de abril del 2012, otra vez en el apogeo  de una  campaña electoral, el presidente Leonel Fernández dio el tradicional picazo para iniciar los trabajos de construcción de la Carretera Piedra Blanca-Cruce de Ocoa. En el contrato quedó fue incluida  la Construtora Riczek, ahora asociada a la Odebrecht. De esta manera queda cubierta cualquier falta contractual de la Riczek,  y los cientos de millones de pesos invertidos,  dilapidados sin resultados apreciables, se quedan en el olvido.
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El Ministro de Obras Públicas de Leonel Fernández,  el a$tuto Víctor Díaz Rúa, entregó a la empresa Odebrecht 35 millones de dólares por concepto de avance de la obra, que al 39 por 1  equivalen a  1,365 millones de pesos. Como el contrato del gobierno de Leonel Fernández para construir la vía de 83 kilómetros entre Piedra Blanca-Cruce de Ocoa asciende a 298 millones de dólares, o sea 11, 622 millones de pesos, cada   kilómetro, en ese  SOBREVALUADO contrato,  le cuesta al pueblo dominicano  MIL CUATROCIENTOS MILLONES DE PESOS.

Cuando el nuevo Ministro de Obras Públicas, el Lic. Gonzalo Castillo, leyó el contrato que firmó  Victor Díaz Rúa con la Odebrecht,  al comprobar el costo por kilómetro, lo único que atinó a decir fue: ! Coño, y esa vaina?


Gonzalo Castillo justificó la suspensión de los trabajos aduciendo que la obra está  "MUY SOBREVALUADA", e inexplicablemente, en lugar de ordenar una exhaustiva investigación  para determinar si hubo dolo y enviar a la justicia a los responsables de la sobrevaluación,  y por supuesto determinar el destino de los 35 millones de dólares, anuncia que la obra continuará, pero que el Ministerio de Obras Públicas se encargará de una parte de los trabajos y otra parte la hará Odebrecht..

Las autoridades de la provincia y dirigentes comunitarios han mostrado su inconformidad con las suspensión de los trabajos, pero realmente, aunque el país, y especialmente la provincia de San José de Ocoa necesitan con urgencia de esa vía de comunicación, el Estado no puede dejarse estafar por los mismos que crearon el deficit fiscal.

La carretera de Ocoa fue utilizada por el gobierno de Leonel Fernández como un filón para financiar campañas políticas.  Expertos consultados consideran que el costo de los 83 kilómetros  de la vía Piedra Blanca-Cruce de Ocoa, incluyendo puentes, alcantarillas, y obras colaterales, oscila entre 180 y 200 millones de dólares, y es probable que una buena parte de los 35 millones de dólares fuera retenida como "comisión" para gastos de campaña.

Es estimulante saber que Ocoa está en  pie de lucha, intransigente en cuanto a ceder un ápice en sus justos reclamos, pero hay que aprovechar la coyuntura para exigir, además de sanción para quienes sobrevaloraron el proyecto, que las autoridades tomen en cuenta a los ingenieros ocoeños, que hay muchos, muy buenos y están en todos los partidos. Bien harían los ingenieros ocoeños, sin importar banderías políticas, constituir un consorcio y presentar una propuesta al Ministro de Obras Públicas. Si la obra o parte de la misma la construyen nuestros ingenieros, trabajarán nuestros obreros y algún dinero alimentará la precaria economía de la zona.

Para los nostálgicos  apuntamos que la última y exitosa reconstrucción de los 28 kilómetros de la carretera Ocoa-El Cruce,   estuvo a cargo del ingeniero ocoeño Francisco Subero Sajiúm (Ico el de Marianela); todos los obreros eran nativos de Ocoa  y el maestro Chino Marchena se encargó de los enchaches, que  fueron de tanta calidad que todavía, donde no ha habido derrumbes, permanecen intactos.

En ese entonces, sin gobierno electrónico y sin alardes de transparencia   mensualmente, en los primeros diez días de cada  mes, el gobierno publicaba la ejecución del presupuesto del mes anterior, con ingresos  y egresos detallados, y los pagos de las obras públicas que se estaban construyendo en todo el país, indicaban el número de la cubicación y el monto del dinero pagado, de manera que cualquier ciudadano tenía acceso a  la información financiera de su carretera, y por supuesto los obreros y el comercio local celebraban los pagos, pues sabían que el ingeniero, un hombre serio, disponía de recursos para pagarles. De esa magnífica reconstrucción han transcurrido 22 años y si hubiera tenido el mantenimiento adecuado todavía estaría en buen estado. San José de Ocoa ha producido muy buenos ingenieros civiles, y como son personas que les duele su tierra, a cualquiera de ellos que se le hubiere otorgado el contrato para reconstruir la carretera Ocoa-El Cruce, en menos de un año habría concluido la reconstrucción.

Ocoa necesita que sus representantes en el Congreso Nacional, motivados por una profunda sensibilidad humana y social, echen el pleito ante el Ministro de Obras públicas y que exijan la inclusión de la carretera  de Ocoa en  la Ley de Presupuesto y Gastos Públicos para el 2012, y que le den seguimiento a las erogaciones y su inversión.  Ocoa se está cayendo a pedazos, y en esa obra caben los ingenieros ocoeños. Peleen por ellos, que es su obligación, pues los votos que los llevaron al Congreso proceden todos de San José de Ocoa.


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